Vozpópuli | La construcción está volviendo a relanzar los ingresos de los municipios.
Aunque ninguna institución oficial se atreve a pronosticar que se esté
iniciando una nueva burbuja inmobiliaria, los datos de la Contabilidad
Nacional confirman que hay mucho movimiento porque los ayuntamientos
están recuperando a marchas forzadas la recaudación de los años previos a
la burbuja inmobiliaria en los impuestos más notorios ligados al
ladrillo.
Así, si en 2006, un año antes del inicio de la crisis
económica, la construcción aportaba el 39% de los ingresos por impuestos
de la Administración Local, en 2018, tras dos recesiones y una salida
de la crisis que dura ya más de cuatro años, acumula casi el 50% de sus tributos en términos corrientes. Con esta contribución, las
corporaciones consiguieron en 2018 un nuevo superávit (6.292 millones),
el séptimo consecutivo, y se han convertido en la única Administración
Pública que ha conseguido cumplir el objetivo de estabilidad
presupuestaria y además ha bajado su deuda.
Según los primeros datos de la liquidación presupuestaria, los
ayuntamientos elevaron el año pasado sus ingresos por impuestos y tasas
un 3%, hasta 39.443 millones (incluyendo
IRPF e IVA), 1.052 millones más que en 2017. Sin embargo, los tributos
relacionados con la construcción crecieron a un ritmo muy superior,
cercano a los dos dígitos, compensando con creces la caída de otros como
actividades económicas, vehículos o tasas de dominio público. Los
ingresos totales, que incluyen las transferencias del Estado y de las
autonomías, alcanzaron los 75.711 millones. Leer más