EFE | Pedro
Sánchez abre este martes la ronda de contactos para recabar apoyos a su
investidura con Podemos, Cs y PP, los partidos que pueden apoyar o
bloquear su candidatura y, aunque les llama a la responsabilidad, no
parece que ninguno de ellos le vaya a poner fácil su nuevo camino a la
Moncloa.
¿Cederá o convencerá? Esa parece ser la gran duda a
resolver en esta fase decisiva de negociaciones que todo apunto a que
podría prolongarse un mes y en la que está por ver si se replegará a la
exigencia de Podemos de entrar en el Gobierno o logrará que Cs le
levante el veto. Casi mes y medio después de las elecciones generales que
dieron la victoria al PSOE, el objetivo ahora es que haya un gobierno
"cuanto antes", aunque las previsiones más optimistas señalan la primera
o la segunda semana de julio como fechas probables para celebrar la
sesión de investidura en el Congreso de los Diputados.
La
ejecutiva federal socialista, que encabeza el propio Sánchez, designará
este lunes a las personas que se encargarán de negociar con otros
grupos parlamentarios los apoyos necesarios. Una vez
nombrada la comisión negociadora, que posiblemente encabezará la
portavoz parlamentaria y vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lasta,
Sánchez se reunirá el martes con los líderes de Unidas Podemos, Pablo
Iglesias; Ciudadanos, Albert Rivera, y PP, Pablo Casado, por ese orden.
Aunque
se hablará con todas las fuerzas políticas, según ha asegurado la
portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, el presidente en funciones solo
mantendrá contacto directo con los máximos dirigentes de los tres
partidos claves para respaldar o paralizar su continuidad al frente del
Ejecutivo. Tanto al Partido Popular como a Ciudadanos,
Celaá les ha demandado responsabilidad para que la investidura de
Sánchez no dependa de los independentistas y, aunque a Podemos le sigue
viendo como socio, está por ver si lo es tanto como para formar el
gobierno de coalición que reclama Iglesias.
En el
partido morado dan por hecho que Sánchez no va a tener otra alternativa
que sentarse a negociar ese gobierno de coalición si quiere obtener los
42 votos de su grupo, y advierten de que el presidente en funciones
mantiene una actitud altiva cuando es él quien debería trabajarse los
apoyos si quiere mantener su cargo. Citan como ejemplo
al valenciano Ximo Puig, que ha mantenido varias reuniones con sus
socios de Compromís y de Podemos a diferencia de lo que hace Sánchez
que, no obstante, avisan, puede encontrarse con que tiene las de perder
si deja pasar el tiempo y se pone a buscar los apoyos contrarreloj.
Perciben
en él la actitud de quien se cree que será presidente sin esforzarse y
aseguran que eso solo sucederá si Cs le brinda su apoyo sin condiciones,
porque Podemos no renunciará a la premisa que ha defendido durante toda
la campaña: quiere gobernar sí o sí. Iglesias no
pedirá en la negociación ministerios de Estado porque es consciente de
la fuerza que tiene (42 diputados frente a los 123 de Pedro Sánchez),
pero sí le gustaría obtener para Podemos una vicepresidencia ligada a
competencias sociales.
Otra de las cuestiones que
buscará en la negociación es blindar una reforma fiscal y cambios en la
legislación laboral, en concreto la derogación de la reforma de 2012. Desde
el partido dejan claro además que no están dispuestos a aceptar vetos a
que Pablo Iglesias se integre en el Gobierno, pero sí asumen que el
PSOE en ningún caso va a aceptar su propuesta inicial de que en todos
los ministerios se integren cargos intermedios de Podemos.
Sánchez
también lo tendrá complicado con Ciudadanos, que mantiene que no
facilitarán en ningún caso la investidura del secretario general del
PSOE y que, por tanto, no está ni mucho menos en sus planes la
abstención como última posibilidad para impedir una hipotética
repetición de las elecciones. Si se repiten los
comicios, ha advertido Albert Rivera, será porque Sánchez y sus "socios
de la moción" de censura que le aupó hace un año a la Moncloa no querrán
formar gobierno.
En la misma línea se sitúa el PP,
para cuyo líder, "no hay una situación de bloqueo" que le impida seguir
como presidente, al haber una alternativa con Unidas Podemos y otros
apoyos o incluso una abstención con Cs, que Pablo Casado no criticaría.Lo
único verdaderamente claro en la ronda de consultas que comienza el
martes es que los populares ni apoyarán ni se abstendrán, porque "no se
fían" de Sánchez.