EFE | La
resolución del conflicto de Alcoa encara su recta final esta próxima
semana y empieza la cuenta atrás para perfilar detalles sobre la única
oferta que ha quedado sobre la mesa, la del fondo suizo Parter Capital,
que abarca a las dos factorías que la multinacional quería cerrar:
Avilés y A Coruña.
Al final, todas las partes implicadas en el
proceso para dar una salida a la situación de las dos fábricas -Gobierno
central, autonómicos, sindicatos y empresa- han aceptado la oferta de
Parter, aunque los sindicatos quieren mayores precisiones y garantías
sobre su proyecto industrial. De esta manera, se ha cerrado, al menos temporalmente, la
división que provocó la decisión de Alcoa de decantarse por esa oferta
frente a la de la compañía de inversión alemana Quantum, la que miraban
con mejores ojos tanto el gobierno asturiano como los representantes de
los trabajadores de la planta de Avilés.
Las de Parter
y Quantum fueron las únicas ofertas vinculantes que, al final, se
presentaron por las plantas de Alcoa, pero fue la del fondo suizo,
especialista en reflotar empresas con problemas, la finalmente
seleccionada por Alcoa, al presentar una propuesta que incluye a las dos
plantas, frente a la de Quantum, que inicialmente sólo presentó oferta
por la planta de Avilés. Quantum ya era conocido en
Asturias, pues en 2016 fue seleccionado por Tenneco para venderle su
planta de amortiguadores de Gijón, que pasó a llamarse Vauste y se
comprometió a mantener los 117 puestos de trabajo que había entonces,
pero en abril de 2019 planteó un expediente de regulación temporal de
empleo (ERTE) de diez días al mes hasta final de año por falta de carga
de trabajo.
Alcoa optó por Parter Capital por cumplir
con una de las principales condiciones del acuerdo que la mesa que reúne
al Ministerio de Industria, gobiernos autonómicos, sindicatos y empresa
estableció en enero: asegurar el 100 % del empleo y las condiciones de
trabajo al menos durante dos años.Otro de los motivos
es que, a diferencia del fondo alemán, sí que contempla la posibilidad
de recuperar la actividad de producción de aluminio primario.
Quantum
presentó a última hora dos proyectos industriales autónomos entre sí
para las dos plantas, que también garantizaban la totalidad del empleo
por dos años, aunque no el arranque de las series de electrolisis, que
se pararon a la espera de que se vendiera la planta a un inversor y para
cuyo rearranque Alcoa se ha comprometido a destinar 40 millones de
euros.
Sin embargo, la multinacional estadounidense no
contempla otra oferta que la de Parter, con el que ya ha alcanzado un
preacuerdo para la venta, lo que ha llevado a los representantes de los
trabajadores de la planta de Avilés y al gobierno asturiano a aceptar la
única oferta que considera la compañía. No obstante, a
los sindicatos esa oferta les suscita dudas, pues el arranque de las
series de electrolisis está condicionado a que en España haya unos
precios eléctricos competitivos para la industria, algo que no está
claro por la paralización de la aprobación del Estatuto para los
Consumidores Electrointensivo por la advertencia de la Comisión Nacional
de los Mercados y la Competencia (CNMC) de que podría incurrir en
ayudas de Estado.
La solución de Parter tampoco convence a los gobiernos autonómicos donde se ubican las plantas afectadas.Para
el gobierno gallego, es sólo una solución parcial, según su consejero
de Economía e Industria, Francisco Conde López, que considera que, sin
unos precios de la electricidad garantizados, no se podrá garantizar el
empleo más allá de los dos años comprometidos.
El
ejecutivo asturiano, por su parte, sigue pensando que la oferta de
Parter es inferior a la de Quantum para la planta de Avilés, aunque,
dado que Alcoa no quiere hablar de ninguna otra opción, se ha avenido a
aceptar la planteada por el fondo suizo.
El Ministerio
de Industria, que ha trabajado para desatascar el conflicto, cree que,
con la existencia ya de un comprador que asegura el empleo durante al
menos dos años y las capacidades industriales de ambas plantas, se ha
llegado al final. Ahora son los sindicatos los que
siguen reuniéndose con Alcoa para conseguir que la venta de las fábricas
se haga con las máximas garantías para la plantilla, a falta de días
para que acabe el plazo de seis meses acordado para vender las plantas a
un inversor que continúe con la actividad en ellas y que expira este 30
de junio.
El anuncio del preacuerdo de venta pilló a
los trabajadores que participan en la "Marcha del aluminio", que partió
el pasado 13 de junio de Avilés, de camino a Madrid, donde el próximo
lunes se manifestarán ante el Ministerio de Industria en vísperas de la
solución a un conflicto que comenzó en octubre pasado.
Alcoa
comunicó en ese momento su intención de cerrar las factorías de Avilés y
A Coruña, que emplean a 686 trabajadores, aduciendo los problemas
estructurales y tecnológicos de ambas plantas, además de sus elevados
costes, entre ellos de la electricidad en España.