EUROPA PRESS | La dirección de En
Marea descarta alcanzar alianzas electorales con otras fuerzas de cara a
próximos comicios y apuesta por establecer "coaliciones" entre personas
y no entre organizaciones o partidos, dado que entienden que "la unidad
sin lealtad" ha conseguido "dilapidar socialmente el capital político"
del conocido como espacio político de la unidad popular.
Se trata de una de las ideas que plantea la cúpula del partido
instrumental a sus inscritos y que serán sometidas a debate en el
plenario del próximo sábado, el primer cónclave de En Marea tras la
salida del proyecto del bloque crítico con los afines al actual
portavoz, Luís Villares. La cita será el sábado
en la Facultade de Económicas de Santiago de Compostela, mismo
emplazamiento que los dos últimos plenarios celebrados por la
organización.
Allí, las bases de En Marea decidirán el nuevo rumbo del
partido instrumental, que planea la implantación del cobro de cuotas a
la militancia que, de aprobarse, dividiría entre inscritos con derecho a
voz y voto en las decisiones de la organización y simples
simpatizantes.
Así, entre los documentos oficiales consultados por Europa Press y que
han sido remitidos a los inscritos, la dirección descarta establecer
coaliciones con otras fuerzas en el futuro y, de este modo, encarar los
procesos electorales en solitario.
"Como proyecto político es más fácil la coalición de personas que de
partidos, la unión de voluntades que de organizaciones, cuando estas
tienen consignas que no se pueden negociar desde la propia En Marea",
dice la propuesta de documento político elaborada por la dirección y que
cuenta con 26 enmiendas enviadas por las bases.
A renglón seguido, la cúpula del partido instrumental -que realizó estos
documentos con base en una serie de encuentros comarcales desarrollados
a lo largo del mes de junio- realiza una crítica al modelo de unidad
entre las fuerzas del espectro de la izquierda, precisamente el germen
de la constitución de En Marea en julio de 2016 para presentarse a las
autonómicas de ese año.
"Forzando una unidad sin lealtad lo que hacemos es dilapidar socialmente
el capital político del propio concepto de unidad, de forma que cuando
estemos en disposición de echar mano de él va a dejar de ser un bien
apreciado", teoriza la cúpula, que apuesta por encarar en solitario un
nuevo contexto político que ven marcado por "el multipartidismo" en
torno a dos bloques: "el progresista y el conservador".
Es ahí, en el "multipartidismo" divido en dos bloques ideológicos, donde
En Marea pretende encuadrar su proyecto como vía para "reilusionar" al
electorado después de "la decepción causada por fuerzas que atrajeron un
voto que luego derivó en promesas incumplidas", en una referencia
velada a Podemos.
Asimismo, apuestan por abordar lo que denominan como "post-populismo",
una estrategia que "principalmente debería concretarse en el rechazo a
la idea de liderazgos carismáticos, la verticalidad discursiva y
organizativa y el mesianismo". También pretenden abandonar el "léxico
alejado del lenguaje común" que creen acarreó "una de las críticas más
extendidas" entre los simpatizantes del proyecto por emplear una
retórica de "imposible comprensión para la ciudadanía en general".
Abandono del rupturismo
Otra de las impugnaciones a la hasta ahora trayectoria política del
proyecto sobre el que se asentaba En Marea es el abandono del concepto
de "rupturismo". Así, consideran que en el actual contexto "resulta
evidente" que "está cerrada" la "ventana" para la "superación del
régimen político de 1978 mediante procesos constituyentes".
Por ello, y a pesar de que reconocen que los mejores resultados
electorales y más altas cotas de "simpatía social" se consiguieron con
"esa caracterización más radical", la dirección de En Marea propone
"generar un relato propio y autoreferenciarse" para intentar lograr
"mayores consensos sociales", si bien puntualizan que esto "no puede
significar" la "homologación" de la organización a postulados
socialdemócratas "o la renuncia a la idea de transformación".
Además, rechazan colgarse la etiqueta de que En Marea supone una opción
política dentro del espectro del nacionalismo gallego, aunque
reivindican que como organización reconocen el "carácter nacional de
Galicia".
"Nos sentimos gallegas y gallegos de razón, de corazón y de nación. Y
compartimos ese sentimiento con toda la gente que vive y quiere hacer su
vida en Galicia para quien sin vivir aquí, Galicia forma parte de su
vida. No hay más criterio de pertenencia nacional que la voluntad de
convivir", añade la cúpula del partido instrumental en su propuesta
política.
Sistema de cuotas para militancia
Además del documento político, las bases de En Marea deberán decidir un
nuevo modelo organizativo que, de salir adelante, supondría un giro en
la concepción del partido instrumental como una herramienta de
participación abierta a toda la sociedad de Galicia.
Y es que el sistema de cuotas que propone la dirección dividiría a las
bases de En Marea en dos clases: los inscritos que contribuyan
económicamente a la organización, que tendrían voz y voto en los debates
del partido; y los meros simpatizantes, que al no pagar dispondrían
únicamente del derecho a pronunciarse pero su postura no sería tenida en
cuenta.
Los pagos serían de carácter mensual por un importe 2 euros para
personas paradas y estudiantes, 5 euros para la cuota general y 10 para
aquellos que quieran realizar una contribución "especial" y
"voluntaria". EP