EFE | Más
de 9.000 alumnos con discapacidad auditiva comienzan estos días el
nuevo año escolar con la incógnita de saber si van a contar durante todo
el curso con un intérprete de lengua de signos, que para ellos es la
herramienta principal para formarse en igualdad de condiciones.
Según los datos recopilados por la Confederación Estatal de Personas
Sordas en el pasado curso 2018-2019 había un total de 36 especialistas
en lengua de signos para 66 centros de seis comunidades autónomas
(Aragón, Canarias, Cantabria, Madrid, Galicia y Ceuta). En otras 8 comunidades (Asturias, Baleares, Castilla-La
Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Extremadura, Melilla y
Murcia) recurren a intérpretes para infantil y primaria, mientras que en
Navarra, Cataluña o País Vasco se limitan a priorizar que el personal
de sus centros tenga algún conocimiento de lengua de signos.
Así, la ratio de intérpretes en educación se sitúa en uno por cada 143
personas sordas y esto supone que cada mes de septiembre los alumnos de
prácticamente toda España comienzan el curso sin un intérprete o con
profesionales que no cubren todo el horario lectivo.
"Es muy frustrante para los niños y chavales llegar al colegio el primer
día de clase y encontrarse con que no hay un intérprete. Se sienten
como un mueble, no se enteran de nada", explica a Efe la vicepresidenta
de la Asociación Bilingüe de Padres y Madres de Hijos Sordos (Abipams),
Antonia Espejo, con motivo del Día Internacional de las Leguas de Signos
que se celebra el 23 de septiembre.
Espejo es madre
de una chica sorda, que ya ha finalizado los estudios superiores, pero
que de niña se enfrentó a estos problemas. Por eso considera fundamental
que los intérpretes estén presentes en las aulas desde el primer día
lectivo y con todas las horas cubiertas, incluso en el recreo.
Pero la realidad es bien distinta.
"No hay garantía de acceso a la
educación para los alumnos sordos, porque si necesitan un intérprete de
lengua de signos y no lo tienen, no pueden acceder a ese derecho
básico", señala a Efe la presidenta de la Confederación Estatal de
Personas Sordas, Concha Díaz, tras participar en un Congreso de Lengua
de Signos celebrado este jueves en la Universidad Nacional de Educación a
Distancia (UNED).
"Nosotros queremos que nuestros
hijos sean independientes y para ello necesitamos una herramienta
fundamental, como son los intérpretes, que van a permitir su plena
inclusión. Esa herramienta no puede faltar", subraya Espejo.
La ley 27/2007 por la que se reconocen las lenguas de signos y se
regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas
sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas establece que las
familias con hijos sordos tienen derecho a elegir una educación con
lengua de signos.
"Esto realmente no se ha cumplido
nunca y en España hay muy pocos centros que ofrezcan la oportunidad de
una educación con lengua de signos", lamenta Díaz, que indica que la
mayoría de estos colegios se encuentran en las grandes ciudades.
Algunas comunidades cuentan con centros de referencia para el alumnado
sordo -públicos y concertados- y las familias pueden elegir el centro al
que llevar a sus hijos, pero sólo pueden optar por aquellos en los que
existan servicios de lengua de signos, logopedia, etc.
Así, muchas familias ven limitada su capacidad de elección del centro educativo.
La Confederación ha identificado un total de 110 escuelas en las que se
incluye la lengua de signos de alguna manera y tan sólo cuatro
comunidades autónomas (Andalucía, Cataluña, Madrid y Galicia) concentran
el 70 % de esta práctica.
En este sentido, Espejo
recuerda casos de familias que han tenido que trasladarse de su ciudad a
otra más grande porque no había ningún colegio que prestara estos
servicios a los alumnos sordos. Para Díaz, se trata
de un problema económico, de dotación de los recursos suficientes para
cubrir las necesidades de los niños y jóvenes y apuesta por que sea el
Ministerio de Educación y no las comunidades autónomas las que asuman la
contratación de los profesionales de lengua de signos.
También Espejo cree que esto permitiría solucionar el problema y
reclama, además, una continuidad de los profesionales en los centros
educativos.
"Es muy importante que se mantengan en los mismos coles por
la relación que se establece con los alumnos y profesores. Cambiar
continuamente de intérprete perjudica al alumnado".
En la actualidad, cada comunidad tiene una forma de seleccionar a los
intérpretes. En algunas son funcionarios, en otras es por concurso, etc.
"Llevamos muchos años trabajando por una escuela inclusiva, pero si
falta el recurso principal no hacemos nada", advierte Espejo.