EFE | El
Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha) ganó hoy las elecciones
del archipiélago autónomo portugués de Madeira, pero con el importante
traspié de haber perdido la mayoría absoluta de la que han gozado en
todos los comicios regionales celebrados en este territorio desde 1976.
La reválida de la victoria es extremadamente agridulce para el PSD, que
obtuvo este domingo el 39,4% de los votos, lo que se traduce en 21
diputados, a apenas tres de la mayoría absoluta en el parlamento
regional. Le sigue el Partido Socialista (PS), con el 35,7 % de
los votos, un resultado que le deja con 19 diputados, lo que triplica lo
conseguido en 2015.
Los 47 asientos de la cámara
madeirense se completarán con los tres diputados del democristiano
CDS-PP (5,7 % de los votos), los tres del liberal Juntos Pelo Povo (5,4
%) y el diputado conseguido por la coalición del Partido Comunista
Portugués y los Verdes, la CDU (1,8 %). Además, el marxista Bloco de Esquerda pierde su representación en el hemiciclo.
Los resultados suponen un fuerte golpe para el PSD regional, que por
primera vez desde la llegada de la democracia a Portugal tras la
Revolución de los Claveles en 1974 tendrá que pactar para gobernar
Madeira. En principio, su suma con el CDS-PP, a
priori el socio más natural ideológicamente, será suficiente para formar
la mayoría necesaria, que se antoja posible a tenor de la reacción de
los democristianos, que ya se han mostrado dispuestos a llegar a un
acuerdo con el ganador.
La otra clave de la jornada
electoral es la fuerte subida de los socialistas, que hablan ya de
"nuevo tiempo" en el archipiélago tras haber conseguido pasar de ser la
tercera fuerza de la región a ser el segundo partido más votado.
Aunque los comicios de Madeira, así como los de la Región Autónoma de
las Azores -también con su propia fecha para ir a las urnas-, suelen ser
compartimentos estancos con respecto a la política general de Portugal,
la cercanía de las elecciones legislativas del país implica que ya se
hayan inferido algunas lecciones.
A apenas dos
semanas de las elecciones legislativas del 6 de octubre, los resultados
de Madeira son un fuerte apoyo anímico para el Partido Socialista, que
aspira a una segunda legislatura bajo el liderazgo del actual primer
ministro, António Costa, al que los sondeos dan como ganador, aunque sin
mayoría absoluta.
También suponen el último aviso
para el PSD a nivel nacional, al que las encuestas auguran una caída
histórica el próximo 6 de octubre, cuando el que es el segundo partido
del país y líder de la oposición podría bajar hasta conseguir el 23 % de
los sufragios. Perder la mayoría en su mejor feudo,
coinciden los analistas, es un oscuro presagio más antes de la cita
decisiva del 6 de octubre.