EFE | En
España se suicidan diez personas al día, una cifra de sobra conocida
pero que oculta la del número de personas que cada día intenta quitarse
la vida sin conseguirlo: doscientas. El colapso y los escasos recursos con los que cuentan los servicios de
Salud Mental, la falta de un plan de prevención del suicidio que impulse
la labor de los profesionales de Atención Primaria, la falta de
visibilidad de este problema y el estigma social que lo rodea son los
principales obstáculos que existen para poder prevenir el alto número de
suicidios.
Cada año se suicidan en España casi 4.000 personas y el 90% de ellas
sufren una enfermedad mental, principalmente depresión. Por cada
suicidio que se consuma, hay veinte tentativas.
Los muertos por
suicidio duplican a los de accidentes de tráfico, superan en once veces a
los homicidios y en ochenta a los de violencia de género.
Ante
la magnitud de estas cifras la Confederación Salud Mental España ha
decidido sumarse a la propuesta de la Federación Mundial de Salud Mental
(WFMH) para conmemorar el Día Mundial de la Salud Mental, el 23 de
septiembre, centrándolo en el suicidio. "Sabiendo que el suicidio
se puede prevenir, la salud mental debe ser una prioridad en la agenda
política", "una cuestión de Estado", ha dicho este lunes el presidente
de la Confederación de Salud Mental, Nel González, quien ha expuesto
tres razones para que sea así: "porque es una cuestión de derechos
humanos, porque genera mucho sufrimiento y porque supone 8 % del gasto
del PIB".
"Está demostrado que hablar de suicidio previene", ha
insistido el presidente de la Confederación, que forma parte del comité
redactor de la Estrategia Nacional de Salud Mental que última el
Ministerio de Sanidad y cuya titular, María Luisa Carcedo, se
comprometió a presentar a las comunidades autónomas antes de fin de año. Una Estrategia que se basa en varias líneas de actuación de las que González ha destacado la prevención.
Y para ello, para prevenir, han propuesto que el sistema educativo español incluya la "educación emocional". "Se
debería hablar de esto en la escuela, una asignatura de habilidades
emocionales para que los niños y las niñas sepan que la vida no es color
de rosa, que hay enfermedades, que hay accidentes, cosas tristes... y
que no estamos obligados a ser felices como nos mandan", ha dicho.
El
éxito político o económico no lo justifica todo, ha considerado
González, quien ha opinado que "somos responsables de una sociedad tan
competitiva que nos obliga a ser felices pero que no nos da medios para
solventar los problemas de una forma adecuada". Las personas "tenemos una medida mucho más sencilla, más humana y debemos caminar hacia esa medida", más allá de dicho éxito.
Otra
de las medidas que incluye la estrategia es la puesta en marcha de un
teléfono de tres cifras, similar al 016 para víctimas de la violencia
machista, gratuito y fácil de recordar. Es necesario darle medios a
la gente, contar con un teléfono que, al igual que el 112 tenga
capacidad para movilizar los recursos adecuados de ayuda: policía
municipal, protección civil, bomberos... Un teléfono que sea
pionero en España y que se pueda exportar a otros países de Europa
porque, ha dicho González, los estudios científicos demuestran que
funcionan, al igual que los ejemplos de países como Canadá.
Una
vez más los expertos piden ayuda a los medios de comunicación para dar
visibilidad a este problema e informar de ello, con límites, sin morbo,
sin detalles, pero informar. En España, ha concluido González,
"el 4 % de la población tiene ideaciones suicidas y eso es una cosa que
hay que replantearse. Lo que está claro es que una persona feliz no está
pensando en suicidarse".