EFE | Con
todas las encuestas en contra y en franco declive, Ciudadanos afronta
una campaña electoral de auténtico juego de malabares para intentar
agarrarse al centro al mismo tiempo que promete pactar con el PP, pero
sin descartar tampoco de forma tajante un acuerdo con el PSOE tras las
elecciones.
Además un veto a Pedro Sánchez no sería creíble después de que Albert
Rivera lo levantara en el último minuto de la legislatura planteando esa
abstención condicionada que le habían reclamado algunos miembros de la
ejecutiva hace tres meses y que abrió una crisis sin precedentes en la
formación. Crisis que también se ha reflejado en la militancia, ya que en el
último año Cs ha perdido el 4,5 por ciento de los afiliados y en algunos
territorios, como en Canarias, alcanza hasta el 30 por ciento, según
fuentes de esta formación.
En todo caso y una vez pasada la euforia de los 57 escaños obtenidos
en las elecciones del 28 de abril, que dejó a Cs a nueve escaños y a
menos de un punto del PP, ni Rivera ha conseguido ser el líder de la
oposición pese a su empeño verbal ni tampoco el partido ha servido para
desbloquear la legislatura, aunque daban los números.
Y es por eso por lo que algunos críticos con esa estrategia han
advertido de la "irrelevancia" que planea sobre Ciudadanos y algunos,
aunque aplauden el giro de 180 grados de Rivera de última hora, creen
que llega tarde.
Con esta carta inesperada, Cs intenta retener a su electorado de
centro al venderse también como la única fuerza que se ha movido para
tratar de salvar la legislatura, pero, según dejan claro fuentes de la
formación a EFE, fue una solución solo para ese momento y no se
propondrá en campaña.
La campaña, que está empezando a diseñarse, hará hincapié en la idea
de sumar con el PP si hay posibilidad de gobernar tras el 10N, pero si
no la hay, no aclaran cuál será el plan B en el caso de que vuelva a
haber partido con el PSOE, como ocurrió el 28 de abril.
Sí insisten en que hay que construir una alternativa a Sánchez pero
por ahora no tienen previsto que la Ejecutiva vaya a volver a aprobar un
"no" al candidato socialista, aunque aseguran que ni antes ni después
de los comicios habrá una oferta al secretario general del PSOE.
A 45 días de las elecciones, Ciudadanos ya se ha puesto manos a la
obra y lo ha hecho con las encuestas a la baja, que, en el caso del
último CIS de septiembre, descienden hasta la cuarta posición con el 8,6
por ciento de los votos (el 28A obtuvieron el 15,86 por ciento).
Dicen en Cs que no les preocupa porque es lo que siempre les pasa con
los sondeos y están convencidos de que no van a tener fugas ni por la
derecha ni por la izquierda, aunque pueden sufrir la desmovilización de
un electorado harto de tener que volver a las urnas y de repetir las
elecciones por segunda vez en cuatro años.
Les pasó en la repetición de 2016, cuando pasaron de 40 a 32 diputados si bien la caída en porcentaje no llegó ni a un punto.
Por eso quieren hacer una campaña menos invasiva, sin grandes mítines
y con actos más temáticos, y están dando también una vuelta al programa
electoral, aunque básicamente dejarán la mayor parte de las propuestas.
También van a mantener las listas electorales al margen de algún retoque
puntual, por ejemplo para sustituir las salidas de Toni Roldán, que fue
el número 2 por Barcelona, o Francisco de la Torre, que ocupó la sexta
posición en la candidatura por Madrid.