EFE | El
expresidente conservador de Francia Jacques Chirac falleció hoy
a los 86 años de edad, tras una trayectoria de varias décadas en las
que fue protagonista de la política gala y ocupó las principales esferas
del poder, incluidas la alcaldía de París y la jefatura del Gobierno.
Murió en su domicilio del acomodado sexto distrito de París "sin sufrir y
rodeado de su familia", indicó a la prensa Frédéric Salat-Baroux,
marido de Claude, la única hija todavía viva del exmandatario. Chirac, casado con Bernadette Chodron de Courcel, llevaba años retirado
de la vida pública.
Físicamente mermado tras sufrir un accidente
cerebral en 2005, ese segundo plano no había apagado la popularidad del
político, hijo de militar y nacido el 29 de noviembre de 1932 en la
capital francesa. El minuto de silencio que guardaron en su honor la Asamblea Nacional y
el Senado fue solo una de las muchas muestras de respeto que dedicaron
compañeros y rivales políticos a quien estuvo al frente del Elíseo de
1995 a 2007.
Chirac comenzó su carrera al abrigo del entonces primer ministro
Georges Pompidou. La conquista en 1967 de un histórico feudo electoral
comunista en Corrèze, departamento del centro de Francia del que era
originaria su familia, fue el primer paso del político conservador.
Tras graduarse en el Instituto de Estudios Políticos de París, acabó
su formación en 1959 en la Escuela Nacional de la Administración (ENA),
el vivero de las élites francesas.
La secretaría de Estado de Empleo en 1968, previa a la de Economía, o
los Ministerios de Agricultura e Interior jalonaron su ascenso.
Utilizó
como principal trampolín la alcaldía de París, en la que fue en 1977 el
primer regidor elegido por sufragio universal.
Chirac, primer ministro de 1974 a 1976 y, por segunda vez, de 1986 a
1988, se consideraba heredero político del expresidente Charles de
Gaulle y consiguió acceder al Elíseo tras dos intentos frustrados, en
1981 y 1988, derrotado en ambos casos por François Mitterrand.
A la tercera, en 1995, el creador en 1976 del partido Agrupación para
la República (RPR) puso fin a 14 años de presidencia de la izquierda en
Francia. Durante su primer mandato, no obstante, tuvo que gobernar
durante cinco años en cohabitación con el Gobierno socialista de Lionel
Jospin.
Chirac pasará a la historia como el político que encarnó la oposición
a la guerra contra Irak lanzada por el presidente estadounidense George
W. Bush en 2003, que él consideró injustificada y peligrosa para la
estabilidad de Oriente Medio y el mundo.
Fue además uno de los pioneros en lanzar un grito de alerta sobre la
situación del planeta: "Nuestra casa se quema y estamos mirando para
otro lado", dijo en septiembre de 2002 durante la cumbre de la Tierra de
Johannesburgo.
Y, en julio de 1995, fue el primer presidente galo que reconoció la
responsabilidad del Estado francés en la deportación y el exterminio de
judíos en la II Guerra Mundial.
Su altura política no se vio empañada cuando en 2011 el Tribunal
Correccional de París le condenó a dos años de cárcel exentos de
cumplimiento por una serie de empleos ficticios contratados por el
Ayuntamiento de París cuando él era alcalde, que en realidad trabajaban
para su partido.
Esa sentencia, que se demoró por la inmunidad presidencial que le
protegió entre 1995 y 2007, le convirtió en el primer expresidente en
ser condenado por la justicia de su país.
"Encarnó una Francia fiel a sus valores universales y a su papel
histórico", dijo este jueves de él Nicolas Sarkozy, quien le sucedió en
la jefatura del Estado entre 2007 y 2012.
"Los franceses, sean cuales sean sus convicciones, acaban de perder a
un amigo", añadió de forma más personal el siguiente inquilino del
Elíseo, el socialista François Hollande, mientras que Emmanuel Macron
prevé pronunciarse en una declaración televisada a las 20.00 hora local
(18.00 GMT).
A Chirac, un habitual del Salón de la Agricultura de París, donde
quedaba reflejada su particular conexión con la Francia rural, le
rindieron homenaje igualmente los principales líderes de la comunidad
internacional.
Fue "un gran hombre de Estado y europeo", apuntó la canciller
alemana, Angela Merkel, mientras que el presidente de la Comisión
Europea, Jean-Claude Juncker, rindió tributo a su "extenso y largo
trabajo".