EFE | El
segundo aniversario del referéndum unilateral del 1 de octubre de 2017
llega en pleno rebrote de la tensión política en Cataluña, a raíz del
encarcelamiento de siete miembros de los Comités de Defensa de la
República (CDR) y en vísperas de la sentencia del Tribunal Supremo sobre
el 'procés'. Estas son las diez claves que dan contexto a la efeméride:
1. Cuenta atrás de la sentencia
El factor más determinante de los próximos días será la
sentencia del 'procés' que dictará el Tribunal Supremo, previsiblemente
antes del 16 de octubre, cuando se cumplen los dos años en prisión
preventiva de Jordi Cuixart y Jordi Sànchez y habría que prorrogarla, un
asunto que no gusta entre los jueces. Desde las filas independentistas reclaman la absolución de los doce
encausados -nueve de ellos en prisión provisional- que afrontaron el
juicio del 'procés' entre febrero y junio, pero a la vez dan por hecho
que habrá condenas, por lo que desde hace meses hay conversaciones para
intentar pactar una respuesta unitaria.
Tanto Puigdemont como los otros seis dirigentes independentistas que
huyeron de España para evitar el juicio del 'procés' están muy
pendientes del desenlace de la sentencia, ya que el juez instructor,
Pablo Llarena, puede decidir reactivar las euroórdenes de detención que
él mismo retiró tras la negativa de un tribunal alemán de entregar al
expresidente de la Generalitat.
2. ¿Desobediencia como respuesta?
Los contactos discretos aún no han servido para que partidos y
entidades soberanistas acuerden una estrategia de respuesta si hay
condenas, más allá de prever masivas movilizaciones de protesta, que
podrían incluir un 'paro de país' y ocupaciones de espacios clave.
El Parlament aprobó el jueves una resolución de la CUP, apoyada por
JxCat y ERC, que avala la "desobediencia civil e institucional" para
defender derechos civiles, políticos y sociales, pero no hay acuerdo en
cómo traducir esas palabras a los hechos, y en ciertos sectores existen
serias dudas sobre la conveniencia de ese camino: el expresidente de la
Generalitat Artur Mas, por ejemplo, ya ha advertido de que la
"desobediencia institucional no es efectiva".
Aparcada la idea de un gobierno de concentración sugerida por ERC -y
respondida con un portazo por los comunes y la CUP-, y descartado de
momento un nuevo referéndum, los independentistas apuestan por reclamar
una "amnistía" y ejercer la autodeterminación, sin aclarar todavía en
qué formato se ejercería, aunque según algunas voces soberanistas podría
plasmarse en unos comicios "refrendarios".
3. Impacto de la 'Operación Judas'
La conmemoración del 1-O llega este año bajo el impacto de la
'Operación Judas', llevada a cabo el lunes por la Guardia Civil y que ha
implicado, por decisión del juez de la Audiencia Nacional Manuel García
Castellón, el ingreso en prisión de siete miembros de los Comités de
Defensa de la República (CDR), por presuntamente integrar una
organización "jerarquizada" que pretendía instaurar la república
catalana por "cualquier vía, incluidas las violentas".
JxCat, ERC y la CUP han denunciado que detrás de la operación hay una
voluntad del Estado de infundir "miedo", a las puertas de las
movilizaciones que puede desatar la sentencia, mientras que los partidos
constitucionalistas les recriminan que no se desmarquen de unos
detenidos a quienes se acusa de preparar sabotajes violentos.
4. CDR: factor incontrolable del independentismo
El independentismo oficial hace tiempo que se siente incómodo con el
protagonismo que puntualmente tienen los CDR, con una estructura
anarquizante, descentralizada y sin cabezas visibles, acostumbrados a
actuar sin supeditarse a estrategias institucionales. Sus choques con los Mossos d'Esquadra en algunas manifestaciones ya
habían puesto en alerta a los partidos del Govern, por el temor a que
las acciones incontroladas de los CDR agrietaran el relato de la no
violencia, y las detenciones del pasado lunes no hacen más que confirmar
que el riesgo es real.
Precisamente para canalizar las protestas tras la sentencia y evitar
que se salgan de los cauces del pacifismo ha surgido Tsunami Democràtic,
una iniciativa que también actúa desde el secretismo y basándose en la
capacidad movilizadora de las redes sociales.
5. El papel de Torra
El 1 de octubre de 2018, en el primer aniversario de la efeméride, el
presidente de la Generalitat, Quim Torra, se dirigió a "los amigos de
los CDR" para animarlos a seguir presionando para hacer efectiva la
independencia: "Apretad, hacéis bien en apretar", dijo en Sant Julià de
Ramis (Girona), unas palabras que se han convertido desde entonces en
munición para la oposición.
Torra ha sido uno de los más vehementes a la hora de restar crédito a
las acusaciones que pesan sobre los CDR detenidos, e incluso ha
dirigido una carta al presidente del Gobierno en funciones, Pedro
Sánchez, para mostrar su "indignación", al considerar que todo forma
parte de una estrategia oculta para vincular el movimiento
independentista al terrorismo.
No ha esperado a conocer, pues, cuáles son los indicios recabados
durante un año por la Guardia Civil, pese a que según el juez los
detenidos podían haber incurrido en los delitos de pertenencia a
organización terrorista, fabricación y tenencia de explosivos y
conspiración para causar estragos.
6. CS y PPC, Contra la deriva "violenta"
El primer efecto de la entrada en prisión de los CDR fue una tensa
bronca en el Parlament entre diputados independentistas y de Cs, con
cruce de insultos y crispadas discusiones en el hemiciclo. El presidente del grupo parlamentario de Ciudadanos, Carlos
Carrizosa, acabó siendo expulsado tras ser llamado cuatro veces al
orden, después de manifestar su "inmensa vergüenza" por las muestras de
apoyo de los diputados de JxCat y ERC a los encarcelados.
Tanto Cs como el PPC han alertado de la deriva "violenta" de un
movimiento independentista que hace bandera del carácter pacífico de sus
reivindicaciones.
7. Los Mossos, en el ojo del huracán
Se avecinan semanas complejas para el cuerpo de los Mossos d'Esquadra
y para un conseller de Interior, Miquel Buch, más cuestionado que nunca
entre las bases soberanistas, tras las cargas recientes contra unos
manifestantes que trataban de impedir un desahucio en el barrio de Sants
de Barcelona y tras la polémica por el posible uso de gas pimienta para
atajar altercados este otoño.
El propio Torra se ha mostrado a menudo más sensible con quienes
critican la actuación de los Mossos que con los argumentos de su
conseller, que antes del verano se mostraba dispuesto a desempeñar un
papel relevante al frente de JxCat y que ahora se ve debilitado.
Las protestas en la calle que puede desencadenar la sentencia del
'procés' pondrán más a prueba la resistencia de Buch y pueden situar a
los Mossos como blanco de los reproches del soberanismo si vuelve a
haber, como en ocasiones anteriores, choques con manifestantes.
8. Dos juicios de relieve en noviembre
Más allá de un octubre que ya se prevé caliente, hay en el horizonte
dos juicios que pueden remover todavía más el tablero político en
Cataluña.
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) fijó para el 18
de noviembre el juicio a Torra, que puede ser inhabilitado por no
retirar a tiempo los lazos amarillos en campaña electoral, una
hipotética inhabilitación que precipitaría nuevas elecciones si no fuese
investido otro president, aunque antes el vicepresidente del Govern,
Pere Aragonès, asumiría de facto sus funciones.
Justo después, entre los días 19 y 22 de noviembre, el TSJC juzgará a
los miembros soberanistas de la Mesa del Parlament durante la
legislatura del 1-O y a la exdiputada de la CUP Mireia Boya por permitir
la tramitación de las leyes de desconexión en 2017.
9. La reválida electoral
El mes de octubre se verá también condicionado por la repetición de
las elecciones generales, el 10 de noviembre, que en Cataluña se
celebrarán todavía bajo los efectos que provoque una sentencia del
'procés' que podría ayudar a movilizar al electorado de ERC y JxCat.
El PSC las afronta con buenas expectativas y con la esperanza de
arrebatar a ERC la victoria que consiguió el 28A; los comunes temen que
les afecte la irrupción electoral de Iñigo Errejón con Más País; y
Cayetana Álvarez de Toledo apunta a repetir como candidata del PPC, tras
no haber logrado convencer a Inés Arrimadas y Cs para formar una lista
unitaria.
10. JXCAT, aún sin reordenar
El proceso de reordenación del espacio político de JxCat -del que
forman parte el PDeCAT y la Crida Nacional per la República- tenía que
culminar en julio, pero las discrepancias internas sobre el proyecto
estratégico y los nombres que deberán liderarlo obligaron a aplazarlo a
septiembre; al final, este mes nada se ha desencallado, y la cita del
10N ha forzado a posponer de nuevo cualquier solución.
La reunión celebrada en Bélgica por Artur Mas y Carles Puigdemont el
pasado 19 de septiembre sirvió para avanzar, pero aún queda mucho debate
interno por resolver.
Si no es posible convertir JxCat -ahora un simple paraguas electoral-
en una organización política unificada, Mas ya ha abierto la puerta a
que el PDeCAT y la Crida mantengan sus estructuras y concurran en
coalición cada vez que haya elecciones.