EFE | El
primer ministro irlandés, Leo Varadkar, destacó hoy que el acuerdo del
"brexit" alcanzado entre el Gobierno británico y la Unión Europea (UE)
permite al Reino Unido salir del bloque de una "manera ordenada". A través de su cuenta de Twitter, Varadkar también celebró que el nuevo
pacto aporte una "solución única" para salvaguardar la "singular
historia y geografía" de la provincia británica de Irlanda del Norte.
"Es bueno para Irlanda e Irlanda del Norte. No habrá una frontera dura", escribió el jefe del Ejecutivo de Dublín. Su viceprimer ministro y titular de Exteriores, Simon Coveney, agregó
que el nuevo acuerdo "merece el apoyo" de todas las partes, pues
defiende los "intereses clave" de Irlanda y del bloque comunitario.
En una intervención en el Parlamento nacional, Coveney reconoció que
el nuevo documento incluye cambios que afectan a su país, en concreto
respecto a la polémica salvaguarda irlandesa, incluida en el anterior
acuerdo de salida para evitar el restablecimiento una frontera dura
entre las dos Irlandas tras este divorcio.
Dublín siempre ha sostenido que ese mecanismo de seguridad
("backstop" en inglés) era innegociable, a pesar de que contó desde el
principio con la oposición del ala dura del Partido Conservador
británico y del norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP), socio
de Londres.
No obstante, Coveney precisó hoy que su Gobierno también ha estado
"siempre dispuesto" a aceptar alternativas a la salvaguarda que protejan
el proceso de paz, la "economía de toda la isla", el "mercado único" y
mantengan la frontera abierta.
En su opinión, el nuevo acuerdo "puede lograr" estos objetivos y
confió en que "todos los partidos" norirlandeses lo apoyen, ya que,
advirtió, "ya no podemos cambiarlo". El resto de las principales formaciones políticas de la República de
Irlanda han recibido también con alivio el éxito de las intensas
negociaciones mantenidas entre Londres y Bruselas, aunque advierten de
que el primer ministro británico, Boris Johnson, debe aún ratificar el
acuerdo en Westminister.
El ala más euroescéptica "tory" y el DUP rechazaron en hasta tres
votaciones el pacto que firmó con Bruselas el pasado diciembre su
antecesora en el cargo, Theresa May, por la cuestión de la salvaguarda. Entre otras cuestiones, aquel "backstop" preveía mantener a Irlanda
del Norte alineado con ciertas normas del mercado único y la unión
aduanera hasta que Londres y Bruselas acordasen una nueva relación
comercial, un proceso que podría durar años.
En consecuencia, los unionistas sostenían que la región quedaría
aislada indefinidamente del resto del Reino Unido, que estaría fuera de
esos espacios económicos, y pondría en peligro la integridad económica y
territorial de todo el país. El plan de salida de Johnson no elimina totalmente la salvaguarda,
pero Dublín ha accedido a que este mecanismo tenga una fecha de
caducidad si así lo decide la Asamblea autónoma de Irlanda del Norte
(que permanece suspendida desde 2017) en una votación de mayoría simple.
De momento, el DUP ha indicado que no votará a favor del acuerdo este
sábado en Westminster, pues entiende que no tendrá derecho a veto en el
Parlamento de Belfast, como ha venido disfrutando en los últimos años
gracias a las normas fijadas en el acuerdo de paz del Viernes Santo
(1998), el texto que puso fin al conflicto.
Este reparto de poder en Stormont ha permitido al ultraconservador
protestante DUP bloquear en el pasado leyes para, por ejemplo, relajar
la estricta normativa sobre el aborto o legalizar el matrimonio entre
homosexuales.