EFE | La
Comisión Europea (CE) ha avisado hoy a España de que el
borrador de presupuestos para 2020, remitido por el Gobierno en
funciones, pone en "riesgo importante" el cumplimiento de los objetivos
de reducción del déficit, el gasto y la deuda. Para el Ejecutivo comunitario, las estimaciones del Gobierno "apuntan a
un riesgo de desviación significativa del esfuerzo fiscal recomendado en
2020, y a lo largo de 2019 y 2020 en su conjunto".
La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, ha considerado
que este aviso era "previsible", ya que el Gobierno está en funciones y
no hay cuentas para 2020, y ha señalado que cuando haya un Ejecutivo con
plenas funciones elaborará un proyecto presupuestario con iniciativas
concretas y lo remitirá a Bruselas.
El Gobierno envió a Bruselas
el pasado 15 de octubre su borrador de proyecto presupuestario para
2020, un año en el que en un escenario a políticas constantes -es decir,
sin poner en marcha ninguna medida- la economía crecería un 1,8 % y el
déficit público se reduciría hasta el 1,7 % del producto interior bruto
(PIB).
La ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero,
ha subrayado que los incumplimientos detectados por Bruselas se deben
precisamente a que el borrador no incluye nuevas medidas, sino que se
trata de una simple proyección de cómo evolucionarán los indicadores con
las cuentas actuales.
Al bajar su déficit del 3 % del PIB, España
está desde este año fuera del procedimiento de déficit excesivo (PDE) o
brazo correctivo de Bruselas, con lo que ha pasado al denominado brazo
preventivo, que supone un control más suave de las cuentas públicas,
precisamente con el objetivo de evitar que vuelva a caer en
desequilibrios graves.
En este brazo preventivo, la Comisión
vigila fundamentalmente tres indicadores: la corrección del déficit
estructural -en lugar del nominal-, la contención del gasto y la
reducción de la deuda pública.
El más importante de estos
elementos es la corrección del déficit estructural o independiente del
ciclo económico, para lo que Bruselas impone objetivos específicos cada
año a cada país.
En el caso de España, su objetivo para 2020 es
una reducción estructural del 0,65 % del PIB, pero el plan remitido por
el Gobierno solo prevé minorarlo en una décima, según el cálculo de la
CE.
Las normas europeas permiten un desvío del objetivo del 0,5 %
del PIB en un año o el 0,25 % en dos años, pero las estimaciones para
España estarían fuera de todos los márgenes. Para el gasto
público, la Unión Europea establece la denominada regla de gasto
europea, que es distinta de la española y que impide aumentar el gasto
público primario neto -es decir, sin tener en cuenta los intereses de la
deuda, las prestaciones de desempleo ni las inversiones cofinanciadas
con fondos europeos- por encima de un determinado indicador.
Para
España, esta referencia de limitación del aumento del gasto en 2020 es
del 0,9 %, pero el Ejecutivo prevé que crezca un 3,8 %, cuatro veces
más. En cuanto a la deuda, el objetivo final es que se sitúe por
debajo del 60 % del PIB y para lograrlo Bruselas impone objetivos
específicos, aunque España se encuentra actualmente en un periodo
transitorio que le permite una mayor flexibilidad.
A pesar de
ello, en la carta enviada este martes, la CE detecta que España tampoco
cumplirá con la reducción de la deuda prevista, al estimar que terminará
2020 en el 94,6 % del PIB, cuando en 2019 lo hará en el 95,9 % del PIB. La
Comisión reconoce que el documento enviado no incluye medidas al no
haber un Gobierno con plenas funciones, por lo que instan a remitir un
plan actualizado cuando se elabore un proyecto presupuestario para 2020.