EFE | El
primer ministro de Portugal, el socialista António Costa, prometió hoy
una batería de medidas sociales para su segunda legislatura ante un
Parlamento en el que no espera ni la oposición efectiva de la derecha,
sumida en crisis, ni la de sus exsocios de izquierda.
En solitario, pero con la fuerza incontestable que le dieron las
elecciones legislativas del pasado 6 de octubre, en las que quedó a
apenas ocho escaños de la mayoría absoluta, Costa cumplió hoy con el
último trámite para echar a andar la legislatura, la presentación de su
programa de Gobierno, cuyo debate concluye mañana.
"Si en la legislatura anterior pasamos la página de la
austeridad, en esta tenemos que escribir juntos una nueva página de la
prosperidad. Sabemos que es posible", sostuvo el primer ministro en la
exposición de sus objetivos para los próximos cuatro años.
Tenía enfrente al PSD (centroderecha) líder de una oposición mermada y
en crisis cuyo nuevo liderazgo se debatirá el próximo enero y a los
democristianos del CDS-PP, también a la búsqueda de nuevo presidente.
Como novedades conservadoras, Iniciativa Liberal, con un escaño, y
también a la extrema derecha del partido Chega, con un único diputado
igualmente.
Por la izquierda, no esperaba críticas
excesivas de quienes le apoyaron en su primera legislatura (2015-2019),
el marxista Bloque de Izquierda y el Partido Comunista Portugués;
tampoco del animalista PAN, ni el nuevo partido Livre, con una diputada
solo. Sin mayorías que lo bloqueasen, la presentación
del programa de Gobierno ha sido una rotunda -y apenas protocolaria-
exposición de objetivos sociales, como la "reducción de desigualdades",
el combate a la precariedad -especialmente juvenil-, y abrir hasta
veinte unidades de atención primaria de salud antes de que acabe el año.
"Sabemos bien que cuanto más avanzamos, más exigente se vuelve la
andadura", sostuvo Costa, quien ha prometido que su Gobierno acometerá
una "reducción de desigualdades con cuentas responsables".
Sin dejar de lado la que fue una cuestión central en su primera
legislatura, el descenso del déficit, su equipo pretende dejarlo en el 0
% el año que viene y al tiempo acometer ambiciosas inversiones,
fundamentalmente sociales.
Algunas de ellas son
modular el impuesto sobre la renta, el IRS, "en función del número de
hijos", y dar un complemento para guarderías a "familias a partir del
segundo hijo". Y además, un refuerzo en la flota de
transportes públicos, un anuncio que ha supuesto la guinda para el PSD
(centroderecha), que ha estallado en murmullos airados.
"Cuanto más reaccionan, más entienden los ciudadanos el cambio que se está produciendo", les ha espetado Costa.
El principal crítico a este discurso ha sido el líder del PSD, Rui Rio,
que se juega su continuidad al frente del partido en unas elecciones
internas el próximo enero y que se ha limitado a afear a Costa haber
conformado el Gobierno más "caro" de la historia del país por su
amplitud, 19 ministros y 50 secretarios de Estado.
A
favor de Costa se han pronunciado quienes fueron sus socios
parlamentarios la pasada legislatura, el marxista Bloco de Esquerda y el
Partido Comunista Portugués, cuya actitud tras la ruptura generaba
expectación. Al final, el Bloco ha prometido "lealtad
e independencia" y se ha ofrecido a negociar en determinados ámbitos
con el Ejecutivo, en tanto que los comunistas han calificado de "vago"
el programa de Gobierno y le han pedido "compromiso" para aumentar los
salarios. A él le ha respondido Costa que le "gustaría mucho no andar solo", una expresión entendida como una invitación a los acuerdos.