EFE | Miles
de personas han reclamado este sábado en Lugo una intervención pública
de la planta de aluminio primario que Alcoa tiene en San Cibrao, con el
fin último de garantizar la producción en el complejo industrial y
evitar el ERE que pretende aplicar la multinacional, que dejaría a 524
trabajadores de la plantilla en la calle y a varios cientos de las
empresas auxiliares.
La manifestación partía de la Delegación Territorial de la Xunta de
Galicia en Lugo y, tras recorrer un tramo de la Ronda da Muralla, subía a
la Praza de Santo Domingo, pasaba por la de San Marcos y descendía por
la calle Montevideo y la Rúa Nova hasta la Praza de Armanyá, donde esta
la sede de la Subdelegación del Gobierno. Durante la manifestación volvieron a escucharse consignas a favor de
la aprobación por parte del Gobierno de un estatuto que regule el
funcionamiento de las industrias electrointensivas y fije un precio
competitivo para la energía, así como la intervención de la fábrica de
San Cibrao para evitar que Alcoa apague las cubas de electrolisis, dado
que ello supondría la muerte de la fábrica.
“Si no hay solución, Gobierno dimisión”, fue uno de los gritos más
repetidos durante la manifestación, así como consignas a favor de que la
Xunta de Galicia apoye esa decisión, que los trabajadores consideran
crucial para salvar el complejo. En la sede de la Subdelegación del Gobierno, que estaba cerrada, el
presidente del comité de empresa, José Antonio Zan, metió por debajo de
la puerta, de “forma simbólica”, la solicitud de intervención de la
planta.
“Vamos a presentar simbólicamente lo que ya mandamos el lunes. Y digo
simbólicamente, porque no estamos para esperar seis días para pedir una
intervención. Y como creíamos que era necesario hacerlo el lunes, el
lunes ya mandamos los papeles al Ministerio de Industria, al de
Transición Ecológica, a la Xunta de Galicia y a la Subdelegación del
Gobierno”, dijo Zan. “Hoy no han querido estar aquí, porque podían haber estado aquí para
recibir el papel, así que se lo vamos a meter por debajo de la puerta”,
lamentó.
Por su parte, el representante de la CIG en el comité de empresa,
Xosé Paleo, recordó al “Gobierno y a la Xunta de Galicia” que los
trabajadores, tanto de la planta de aluminio como de la de alúmina y de
las industrias auxiliares, llevan “cinco meses luchando, todos juntos”,
al igual que el comité, que se ha mantenido unido desde el principio.
“Y no vamos a rompernos nunca, vamos a ir hasta el final, hasta donde haga falta, añadió.
Paleo dijo que “antes del amanecer es cuando la noche está más oscura
y hace más frío” y “ahora” los trabajadores de Alcoa en A Mariña están
afrontado “ese momento”, pero dijo que si siguen “luchando”, acabará por
“llegar el día” y la “solución”.
En la misma línea, insistió en que “no queda más salida ahora mismo
que la expropiación, porque Alcoa “rompió la negociación” y hay que
“presionar a los gobiernos para que den el paso ya”.
“Tienen que expropiar ya. Sea para quedarse con ella o para venderla. Tienen que dar una salida”, concluyó.
Zan dijo que “estamos cerca de la solución”, ya que “nunca, desde los
tiempos de Rumasa, una ministra había hablado de expropiación”, pero
también recordó que es necesario que, “de una vez”, las palabras se
transformen en hechos.
La manifestación de Alcoa terminó con la quema ante la Subdelegación
del Gobierno de Lugo de varios muñecos con la cara de los políticos que
tienen en su mano tomar las decisiones y también de los directivos de la
multinacional norteamericana. Mientras, cientos de trabajadores golpeaban sus cascos de trabajo contra
el suelo de la Plaza de Armanyá, el presidente del comité de empresa
recordaba: "Si Alcoa cierra, nos quemamos todos".