MADRID | El retraso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha llegado después que los reyes y ha recibido abucheos e insultos, así como la ausencia de varios vocales del Poder Judicial han marcado el desfile del Día de la Fiesta Nacional, que ha recuperado la normalidad tras la pandemia y que los ciudadanos han secundado de forma masiva.
El coche de los reyes ha llegado minutos después de las 11.00 horas a la zona donde está instalada la tribuna y unos segundos después lo ha hecho el vehículo de Sánchez, un intervalo de tiempo durante el cual se ha podido escuchar claramente como alguien del personal de Casa Real decía «No abráis la puerta que el presidente no está».
No se han visto mascarillas en la parada militar más numerosa desde 2019, en la que han desfilado más de 4.000 hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, frente a los 2.700 del año pasado, junto a más de 150 vehículos y 84 aeronaves. Los cientos de personas apostadas en los laterales del Paseo de la Castellana desde primeras horas de la mañana, portando banderas y banderines de España, han saludado la llegada de don Felipe y doña Letizia con vítores y aplausos.
No ha sido así con Sánchez, quien a pesar de casi hacer coincidir su llegada con la de los reyes, ha sido objeto, como viene siendo habitual, de pitadas y abucheos y gritos de «Sánchez dimisión» por parte de los asistentes al desfile, que principalmente procedían de los balcones de los edificios que rodean la Plaza de Lima. También la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha recibido pitos mientras bajaba a pie desde el Ministerio hasta la zona donde estaban instaladas las tribunas. Leer más