LONDRES | La primera ministra británica, Liz Truss, se encuentra bajo presión tanto de la oposición laborista como de buena parte de sus diputados para que dimita, después de haber tenido que desmantelar su plan fiscal por el caos provocado en los mercados financieros.
La dirigente «tory», que asumió el cargo el pasado 6 de septiembre, se ha reunido con sus ministros y prevé hacerlo esta tarde con su grupo parlamentario en la Cámara de los Comunes, muchos de cuyos miembros han puesto en cuestión su liderazgo.
Truss ganó las elecciones internas para suceder a Boris Johnson gracias al voto de las bases con la promesa de rebajar los impuestos para fomentar el crecimiento, una estrategia que se ha visto obligada a revertir ante las críticas recibidas, con el consiguiente golpe a su autoridad.
El nuevo ministro de Economía, Jeremy Hunt, anuló hoy la mayoría de los recortes fiscales anunciados el 23 de septiembre por su predecesor, Kwasi Kwarteng, quien fue cesado el pasado viernes por la jefa del Gobierno en un intento por salvar su mandato. Leer más