MADRID | El estallido de la atención primaria en muchas comunidades, que el pasado domingo sacó a la calle a miles de personas en Madrid, está haciendo tambalearse los pilares del Sistema Nacional de Salud, lastrado desde hace décadas por un déficit crónico de presupuesto y al que la pandemia ha hundido en la agonía.
El resultado: días de demora para conseguir una cita, listas de espera interminables, urgencias hospitalarias convertidas en centros de salud, una sangría de profesionales y pacientes hacia el sector privado y mucho, mucho malestar. Ha sido con el puñetazo en la mesa que han dado los profesionales madrileños de la atención primaria, y que ayer tuvo su reflejo en una multitudinaria manifestación en la capital, cuando la cuestión se ha metido de lleno en la agenda política, pero la desazón se extiende por muchas comunidades.
«La situación en general es mala, pero es que en Madrid es malísima», dice a Efe Marciano Sánchez Bayle, de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP); «la vía de escape ahora son los servicios de urgencia y la sanidad privada», añade Maribel Moya, vicepresidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), que avisa: «Si no cuidamos a los profesionales, la quiebra del sistema es inminente». Leer más