REDACCIÓN | Conectados a internet, con cámara, micrófono y aplicaciones propias. Los juguetes conectados están de moda, pero antes de poner uno en manos de un niño hay que tener en cuenta varias consideraciones de seguridad para que no representen un potencial peligro.
Lo primero es tener claro a qué nos referimos. Según la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), estos juguetes realizan una conexión a internet para intercambiar información con fuentes externas y suelen requerir la instalación de una app en un dispositivo móvil.
El juguete puede recopilar información del menor, imágenes y sonidos que envía a la app y de ahí a la red, es procesada y el resultado vuelve al dispositivo, que puede, por ejemplo, responder a órdenes y preguntas. Además, los hay que usan inteligencia artificial, con un software que les permite aprender a medida que tienen más datos del usuario para mejorar su experiencia. Leer más