REDACCIÓN | Para inventarse un adversario, Occidente no debe pensar que Rusia quiere reconstruir un imperio, porque la Rusia de hoy, sencillamente, no tiene esa ambición, según su presidente, Vladímir Putin.
Esta tajante afirmación era en respuesta a una pregunta de un periodista de una agencia de noticias occidental que estaba interesado en saber por qué el rascacielos del gigante Gazprom en San Petersburgo está presidido, además de por la bandera de la Federación Rusa, por la de los zares y la de la Unión Soviética.
“No es nada político”, aseguró Putin. “Fue una decisión de los directivos de la compañía”. Pero, al margen de los símbolos, hay en la trayectoria de Putin declaraciones y acciones -Chechenia, Georgia, Crimea, Ucrania- que sí dan pie para pensar que le inspira la nostalgia del imperio. Leer más