REDACCIÓN | El mismo día en el que un sondeo la colocaba como favorita para las presidenciales de 2027, la líder de la extrema derecha francesa Marine Le Pen vio comprometido su futuro político por una condena por desviar fondos del Parlamento Europeo que incluye cinco años de inhabilitación para cargos públicos.
Un terremoto en la vida política de Francia cuyas consecuencias son ahora difíciles de valorar, puesto que la inhabilitación de Le Pen es inmediata y se mantendrá vigente incluso si recurre la sentencia, lo que hace improbable que pueda concurrir a las elecciones de 2027.
La política de 56 años, que llevó al partido que heredó de su padre a las cotas más altas en las urnas y lo situó al borde del poder, ve ahora como su carrera puede tocar a su fin por lo inusual de la inhabilitación preventiva, que sus lugartenientes se apresuraron a criticar.
La inhabilitación con carácter inmediato eclipsó el resto de la pena: cuatro años de cárcel, de los que solo cumplirá dos y con arresto domiciliario y un brazalete electrónico, y 100.000 euros de multa, algo menos de lo que había pedido en su contra la Fiscalía.
La propia Le Pen, que había acudido al Palacio de Justicia para la lectura de la sentencia, lo abandonó visiblemente airada sin escuchar la sentencia completa, cuando la presidenta del tribunal ya había dicho que le impondría una pena de inhabilitación con aplicación inmediata.
La líder ultra no hizo declaraciones al llegar a la sede de su partido para mantener una reunión de crisis, pero anunció enseguida que acudiría por la noche al informativo televisivo de máxima audiencia del país, el de la privada TF1. Leer más