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José Manuel López García
Nacional

Magdalena Alvarez asegura que sólo se irá si se lo pide Zapatero y admite "errores" en la estación de Sants

PP, CiU, ERC e ICV solicitaron la dimisión de la ministra por los problemas de infraestructuras en Cataluña

14-08-2007

La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, se enfrentó en el Congreso de los Diputados a cuatro peticiones de dimisión por los problemas con las infraestructuras en Cataluña. Pese a que la ministra había asegurado antes de su comparecencia que no abandonaría su cargo a no ser que el presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, se lo pida, PP, CiU y ERC solicitaron su dimisión. El diputado del PP por Barcelona, Jorge Fernández Díaz, criticó que la ministra y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, viajen a Barcelona para pedir "paciencia", al tiempo que acusó a Álvarez de "incapacidad política y de gestión". "La respuesta a eso no es más paciencia, sino el cese o la dimisión", sentenció. "La paciencia es una virtud pero usted no se la puede pedir más a los ciudadanos. Cuando se pierde la confianza del Parlamento no queda más remedio que ser cesado por quien tiene la competencia, o dimitir. El 21 de marzo de este año todos los grupos menos el PSOE le pedimos aquí su dimisión, y me pregunto si esa confianza se ha deteriorado más o no", expuso. Por eso, criticó que la ministra y Zapatero, acompañados del secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, fueran a Barcelona "a pedir paciencia y decir que el culpable es el PP". A su juicio, "no se trata tanto de un problema de inversión, como de gestión, por mucho que insistan en la falta de inversión en Cataluña de los Gobierno del PP, algo que se falso". En esta misma línea, el diputado de CiU, Jordi Jané, aseguró que las incidencias en las infraestructuras catalanas "son un problema de mala gestión", motivo por el que también pidió a Magdalena Álvarez que "asuma sus responsabilidades". "Si no encuentra mayoría parlamentaria que la sustente debe dimitir, son las reglas del juego", argumentó. Jané afirmó que la percepción ciudadana es que "existe una gestión caótica del Cercanías" y recordó que el mes de mayo prometió que en dos meses se resolverían los incidentes en Cercanías. "Menos auto bombo, -pidió Jané- aterrice más en el día a día de Cataluña", recomendó, porque, a su entender, el Gobierno "ha perdido credibilidad". De esta forma, pidió por último el traspaso del Cercanías de Barcelona a la Generalitat tal y como recoge el Estatuto catalán así como el compromiso de que las autoridades catalanas tendrán una posición mayoritaria en el consorcio de gestión del Aeropuerto del Prat porque "si la tiene Aena no nos vale ese consorcio". "Se lo digo de entrada", advirtió. Por parte de ERC, Joan Puig, subrayó que la realidad ha puesto al "descubierto el sectarismo del Gobierno de España con Cataluña", al que acusó de "esconder las balanzas fiscales". Por eso, recalcó que "ha llegado el final de una etapa", por lo que ERC le pide "por tercera vez" a la ministra "su dimisión por su incapacidad de gestionar las crisis y por expresar cifras que no son ciertas". Así, criticó que Álvarez expusiera unas cifras "según las cuales Cataluña ha recibido dinero a manta", lo cual es "falso", y apuntó que los ciudadanos "saben que el dinero se ha perdido por el camino". Por eso, reclamó un calendario de inversiones, y que aquellas infraestructuras no ejecutadas fueran traspasadas a Cataluña. "Tras escuchar sus argumentos y sus últimas decisiones, su credibilidad ha tocado techo, y es una puñalada trapera a Montilla y su Gobierno. No es suficiente que envíe a su secretario de Estado al exilio. Han recuperado la vigencia de la película Bienvenido Mr Marshall, que era una crítica a la dictadura franquista, acudiendo a Barcelona en ese plan, y encima repartiendo limosna como un señorito andaluz", aseveró. El diputado del PNV José Ramón Beloki, apuntó que este tema requiere la "atención urgente y comprometida" de Gobierno y Parlamento, al igual que otros hechos. Según dijo, su grupo entiende que el Gobierno "está obligado a actuar en Cataluña, con urgencia, rigor y la mínima improvisación posible". Manifestó también su solidaridad con los afectados y su disposición para apoyar medidas que "palien las desgracias, los aborden y los solucionen". Además, pidió una "visión de conjunto" del país. Finalmente, el portavoz de IU-ICV, Joan Herrera, acusó a la ministra de "improvisación", así como de "falta de inversión y de sensibilidad, ante respuestas tardías y exceso de arrogancia". Por eso, dijo que se tienen que "asumir responsabilidades" porque "está claro" que Álvarez "no puede continuar", ya que "a la gente se le ha acabado la paciencia". Ofreció un pacto que incluya responsabilidades políticas, que haya una reorientación de las inversiones y "se cambien las cosas de hacer las cosas". Explicaciones de la ministra En su comparecencia, Magdalena Álvarez admitió errores en las actuaciones de transformación del sistema ferroviario de Cataluña, concretamente en la remodelación de la estación de Sants para la entrada del AVE en Barcelona sin reducir los servicios ferroviarios ni las frecuencias, por lo que pidió disculpas a los ciudadanos catalanes. No obstante, insistió en el esfuerzo inversor realizado en sus infraestructuras durante esta legislatura y tendió la mano a que la Generalitat entre a formar parte del Centro de Coordinación de la Operación Ferroviaria. Álvarez dejó claro que su Departamento ha dirigido sus "mayores esfuerzos a evitar las incidencias de las obras en la prestación del servicio", y que se tomó "una decisión que quizá no fue la más acertada". Esta decisión "era llevar a cabo todas las actuaciones de transformación del sistema ferroviario de Catalunya, concretamente la relativa a la remodelación de la estación de Sants y a la entrada de la alta velocidad en Barcelona sin reducir los servicios ferroviarios, sin reducir las frecuencias y tratando de hacer la obra o conjuntamente o por la noche", relató. "A la vista de los resultados, a lo mejor hubiera sido mejor eliminar el servicio ferroviario por la dificultad y los inconvenientes que traía compatibilizarlo", reconoció, añadiendo que para ello, se adoptaron "una serie de medidas para tratar de impedir que hubiera efectos sobre esta operación".





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