Galicia cuenta en la actualidad con diferentes actuaciones tendentes a promover el alquiler de viviendas, mediante ayudas directas controladas o a través de iniciativas que aspiran a que la Xunta cuente con un "parque de vivenda protexida pública suficiente e permanente" para ofrecer a las rentas con más dificultades, según la conselleira de Vivenda, Teresa Táboas. La conselleira confía en que las medidas anunciadas por el Gobierno central incluyan mecanismos que eviten un incremento de los precios del alquiler de viviendas, dado que considera que las ayudas directas pueden provocar este efecto perverso, como ya ocurrió en el pasado con medidas similares. Táboas aseguró, en declaraciones a la Radio Galega, que el departamento autonómico desconoce cómo se ejecutará esta línea de ayudas y cómo encajará en el Plan de Vivenda 2005-2008 puesto en marcha por la Consellería. Esto es así pese a que el pasado jueves se celebró una reunión entre la ministra y los responsables autonómicos. En este encuentro, aseguró, no hubo ninguna explicación respecto a las medidas anunciadas, aunque son las comunidades autónomas las que tienen las competencias exclusivas en esta materia. Asimismo, hizo alusión a la apuesta decidida de la Consellería por el alquiler, si bien demostró sus reservas sobre la concesión de ayudas directas a fondo perdido, porque "poden xerar un efecto inflacionista no mercado de aluguer non desexado senón se establecen cos necesarios mecanismos de control". En el paso, añadió, la ya extinguida Bolsa de Aluguer provocó un incremento de los precios de un 20% en las grandes ciudades. Reconducida esa "herdanza", señaló, el incremento del precio del alquiler es del 2,8%. Una de las medidas con más beneficiarios es el Programa de Vivenda en Aluguer, puesto en marcha en febrero de 2006, que a día de hoy financia el alquiler a 3.200 familias cuyos ingresos no superan en 2,5 veces el IPREM (1.200 euros mensuales). Aunque se trata de ayudas directas, existen medidas de control con el fin de evitar medidas inflacionistas en el mercado de alquiler. Esto es, que se establece un precio máximo del alquiler (en 450 euros) a todas las viviendas que se acogen al programa. Además, la Consellería es quien casa oferta y demanda, y exige que las viviendas lleven vacías seis meses. Respecto al funcionamiento del programa, las ayudas pueden alcanzar hasta el 60% del coste total del alquiler, pues los inquilinos no destinan más del 30% de sus ingresos. Tampoco tienen que suscribir un aval, dado que ese coste frente al propietario lo asume la propia Consellería. En 2007 se destinan a este programa 9,9 millones de euros. El plan estatal es diferente, pues hace frente a un máximo del 40% del coste del alquiler y estas ayudas pueden recibirse durante dos años. Además de llegar al 60% el plan gallego, es posible acceder a estas ayudas durante cinco años. Otra diferencia es que el Programa de Vivenda de Aluguer va dirigido a personas de todas las edades, pues lo que se tiene en cuenta es la renta. Más allá de este programa, existen otras medidas que pretenden favorecer el acceso a una vivienda interviniendo en el mercado de suelo residencial. Por un lado, se elevó hasta el 40% las reservas de suelo para vivienda protegida en los municipios de más de 20.000 habitantes. También en esta línea se encuentra la creación de una bolsa pública de suelo residencial (mediante la cesión a la Administración del 5% de los aprovechamientos no lucrativos), que permitirá construir viviendas protegidas cuyo fin sea exclusivamente el alquiler. Desde Vivenda asegura, además, que toda la vivienda pública protegida que se construya en las grandes ciudades gallegas se ofrecerán en régimen de alquiler sin opción de compra, pues el objetivo es ofrecérselas a las rentas más bajas con un alquiler medio de 200 euros mensuales.