La relación se había enfriado tras la elección de Feijoo como presidente del PPdG. Cuíña no entendió que Baltar apostara por caballo ganador. Pero el tiempo lo aclara todo y don Pepe ha comprendido lo evidente, que la presidencia popular no estaba para él. Así las cosas decidió recuperar su vieja relación con el factotum ourensá al que invitó a cenar en su casa de Pedras Negras. No sabemos si comieron perdices pero sí que hicieron las paces.