Los 58 inmigrantes subsaharianos que se encontraban a bordo del pesquero "Corisco" desembarcaron "sin incidentes" en el puerto de Trípoli (Libia), según informaron fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores. Las autoridades libias condujeron a los inmigrantes a un centro de tránsito después de abandonar el "Corisco", pesquero de bandera portuguesa y con base en Santa Pola (Alicante), que los rescató el sábado en aguas de Libia, según el embajador de España en Trípoli, Joaquín Pérez Villanueva. El diplomático español confirmó que todos los inmigrantes, entre ellos cinco mujeres y tres niños, salieron ordenadamente del pesquero y su situación será examinada por parte de las autoridades libias. En una conversación telefónica, el patrón del pesquero "Corisco", Antonio López, aseguró que los inmigrantes querían ir a Italia y agregó que algunos de ellos desembarcaron en el puerto de Trípoli llorando, "con cara de pena" y los "hombros levantados" en señal de resignación. Según el patrón, los pescadores conocen el "drama humano de las pateras", porque su presencia es "casi diaria" en el mar, por lo que la tripulación del "Corisco" volvería a rescatar a los inmigrantes que están a punto de "ahogarse". El presidente de la Cofradía de Pescadores de Santa Pola, José Ramón García Fuentes, indicó que los inmigrantes se encontraban "nerviosos" porque no deseaban que se les volviera a llevar a Libia, de donde habían partido de forma clandestina, pero, según fuentes diplomáticas, "se resignaron a ello". El Gobierno libio autorizó el desembarco de los inmigrantes en la conversación que mantuvo anoche el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, con el jefe de gabinete del presidente libio, Muanmar Al Gadafi. En esa conversación se llegó a un compromiso por el cual Libia reconoce que el bote que fue rescatado por el "Corisco" salió de sus aguas y, por lo tanto, aceptaba el regreso de los inmigrantes. El ministro portugués de Asuntos Exteriores, Luis Amado, y la Presidencia de la UE actuaron conjuntamente con el Ejecutivo español en las gestiones con el Gobierno libio. Tras haber desembarcado a los inmigrantes, el pesquero "Corisco", con tripulación española y portuguesa, zarpó del puerto de Trípoli, a las 12.45 hora local (11.45 GMT), precisó el embajador de España en Trípoli, Joaquín Pérez Villanueva. La misión diplomática española prestó ayuda a la tripulación del barco, integrada por siete pescadores españoles y cinco lusos, que necesitaba de agua y provisiones, y le urgía salir del puerto para recuperar las artes de pesca que había abandonado en el momento en que auxilió a los ilegales subsaharianos.