El PSOE de Vigo está descompuesto y hay más familias que durante la ley seca norteamericana. Ni siquiera el alcalde Caballero ha sido capaz de unir a las huestes socialistas locales. Quién lo puede lograr, aseguran, es su sobrino Gonzalo Caballero, en el que confían buena parte de los clanes locales. Y es que, al parecer, dice las cosas a la cara y no se corta un pelo. Vamos, que lo de la puñalada en la espalda y la diplomacia florentina no es su estilo.