A los mandamases de Caixa Galicia no les llegaba el momento de presentar resultados. Lo estaban deseando, no ya porque fueran unos buenos resultados si no para acallar rumores interesados en perjudicar a la entidad gallega. Los números cantan y la Caja goza de buena salud. Aún así, ¿seguirá la campaña de descrédito?