Internacional
22-10-2007
Los crecientes lazos de suiza con la Unión Europea parecían el lunes la víctima principal de la victoria del Partido Popular (SVP) en las elecciones generales del fin de semana. Pero los analistas dicen que el resultado de la votación, en la que el partido populista de derechas subió su porcentaje del 26 por ciento de hace cuatro años al 29 por ciento, no dañará gravemente la estabilidad del sistema político suizo.
"En una época en la que las fronteras desaparecen, cada vez más gente está preocupada por perder su identidad y el control sobre sus vidas", declaró en una rueda de prensa el abogado Yves Nidegger, la estrella en alza del ala de Suiza occidental del SVP.
Los suizos, dijo, creen que una relación más profunda con la UE - favorecida por otros partidos - amenaza su democracia directa, que supone que celebren referendos nacionales por cualquier medida o ley que provoque una gran controversia.
El presidente del SVP, Üli Maurer, llegó a decir que el resultado de la votación supone que la cuestión del ingreso en la Unión "desaparezca ahora del último cerebro". En especial parece que Bruselas recibirá un revés en su batalla sobre la baja fiscalidad corporativa de su pequeño vecino, que es uno de sus socios comerciales más importantes.
La oposición a una mayor relación con la UE, junto con un descenso en los impuestos y una línea dura en inmigración y en ley y orden fueron los ejes de la campaña del SVP, dirigida por el carismático empresario Christoph Blocher.
Con ello ha conseguido convertirse en el mayor grupo del Parlamento y en el gobierno de coalición, obteniendo el mejor resultado de un partido en Suiza en los últimos 90 años. Sin embargo, el profesor de política en la Universidad de Lausana Yannis Papadopolous dijo que "no ha sido ningún terremoto". Debido al sistema de "concordato" de Suiza, los cuatro partidos en el Gobierno están "condenados a trabajar juntos".
El país puede acceder al mercado de la Unión mediante una serie de acuerdos alcanzados desde 1992, cuando sus votantes votaron en contra de entrar en el Espacio Económico Europeo en el que se encuentran Noruega, Islandia y Liechtenstein.
Esto ha supuesto que tenga que hacer compromisos. Por ejemplo, como precio para retener su secreto bancario, en 2005 introdujo un impuesto sobre los ahorros de ciudadanos que no residan en la UE, la mayor parte del cual se envía a los países comunitarios.
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