La tensión entre Argentina y Uruguay por la instalación y entrada en funcionamiento de una planta de celulosa en su frontera afloró durante la XVII cumbre iberoamericana que se celebra en Santiago de Chile, en la que los presidentes de los dos países sacaron a relucir el conflicto. La decisión del presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, de autorizar de forma repentina en la noche del jueves la puesta en funcionamiento de la planta, provocó una airada reacción argentina y tomó por sorpresa a los participantes en la cumbre, incluida la delegación española, como reconoció el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Pese a la falta de resultados de las gestiones realizadas, fuentes del Gobierno español aseguraron que España "no ahorrará ni esfuerzos ni energías" para que Argentina y Uruguay puedan alcanzar finalmente un acuerdo."Siempre trataremos de achicar las diferencias y de ensanchar los acuerdos", subrayaron. El rey Juan Carlos que hace un año aceptó a petición de ambos países ejercer una labor de buenos oficios para propiciar un acuerdo, se reunió en Santiago de Chile con la presidenta electa argentina, Cristina Fernández Kircher, y después con Vázquez. El portavoz del presidente uruguayo, Gustavo Antúnez, dijo que el monarca pidió a Tabaré que "le expusiera su punto de vista". Otras fuentes uruguayas señalaron que Vázquez argumentó su repentina decisión de autorizar el funcionamiento de la planta, instalada en las afueras de la ciudad de Fray Bentos por la actitud adoptada por el presidente saliente argentino, Néstor Kirchner, que saludó en Santiago a los ambientalistas de Gualeguaychú que cortan el puente que une esa localidad con la parte uruguaya, a los que aseguró estar "siempre firme con la causa". El Gobierno argentino reaccionó a la apertura de la planta expresando su indignación y con críticas a lo que considera "política de hechos consumados de Uruguay". Kirchner aprovechó su intervención en la sesión plenaria de la cumbre para pedir disculpas al Rey, al tiempo que expresó su dolor por el hecho de que el conflicto de las papeleras haya sido introducido (por Uruguay) como tema en la Cumbre Iberoamericana. "Su Majestad, quiero pedirle disculpas porque en su momento le pedí que facilitara, que mediara" en el conflicto entre Argentina y Uruguay, y ahora este problema se plantea en esta cumbre, dijo Kirchner, que elogió el "tremendo esfuerzo" hecho por el monarca español, que asumió la tarea "sin reparar en los costes que podía tener". Tabaré Vázquez le respondió, minutos después en la misma sesión, que asume "el reto de continuar por el camino del diálogo" para intentar solucionar el conflicto.Tras expresar también "el mayor de los agradecimientos" al rey Juan Carlos de España, al Gobierno y la diplomacia española por su labor de "facilitación" en ese proceso, Vázquez manifestó "su agrado por las palabras de la presidenta electa argentina (Cristina Kirchner) tuvo en su momento". "Que nada separe a nuestros países, que sigamos el camino del diálogo y de la comprensión, que podamos superar circunstancias tan desgraciadas para nosotros en este momento tan importante y que encontremos el camino del máximo acercamiento, porque con los argentinos más que vecinos somos hermanos", agregó.