Los tres sindicatos gallegos, UGT, CCOO y CIG, han acogido con preocupación el incremento en un 1,7% del IPC en octubre y, sobre todo, que Galicia sea la segunda comunidad del Estado en la que más han aumentado los precios. Las organizaciones sindicales recuerdan que son las familias de rentas más bajas las que sufren las consecuencias de este repunte del coste de la vida. "Os datos confirman que chegar a fin de mes cada vez custa máis", asegura el portavoz de la CIG, Antolín Alcántara. Señala que el encarecimiento de los productos de primera necesidad afectan a un 34% de los gallegos, aquellos que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), no alcanzan los 15.000 euros anuales de renta. En estos casos, el desembolso en alimentación supone casi la mitad del sueldo mensual, subraya. Y esta destacada subida de los alimentos básicos se produce en un contexto caracterizado por el endeudamiento familiar, como apunta desde CC.OO, Maica Bouza. Las economías domésticas se han resentido en los últimos meses por el incremento de los tipos de interés de las hipotecas. "O problema é que a economía española perderá competitividade ao frenarse o consumo, factor que sostiña o crecemento até o de agora", explica. Así, CC.OO exige la adopción de medidas, consensuadas entre el Gobierno y los empresarios, de cara a la revisión de los salarios y a propiciar un cambio del modelo productivo. "Xa non vale recorrer á construción e os servizos, que non xeran valor engadido, senón ao I+D+i e á industria", apunta Bouza. Una medida en la que coincide con el portavoz nacionalista, que exige una ponderación del "peso real da alimentación nas rendas familiares", a fin de aplicar un incremento acorde de los salarios. Por su parte, UGT realiza un llamamiento a las empresas para que realicen unas políticas de precios "responsables" y a las administraciones públicas para que regulen aquellos mercados que ocasionan "tensións inflacionistas" sin ofrecer más calidad.