El Confidencial
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José Manuel López García
Internacional

Los sindicatos franceses mantienen la presión y prolongan la huelga en el transporte público

Sarkozy acepta abrir una negociación en las empresas afectadas por la reforma de los regímenes especiales de jubilación

14-11-2007

Los sindicatos franceses mantienen la presión sobre el Ejecutivo pese a haber dado síntomas de apertura y mostrar su disposición a negociar en el seno de cada empresa la reforma de los llamados regímenes especiales de jubilación, y han hecho un llamamiento para continuar este jueves la huelga en el transporte público a la espera de que el Gobierno oficialice el cuadro de negociación. El paro ha tenido un seguimiento masivo, tanto entre los trabajadores de la Sociedad Nacional de Ferrocarril (SNCF) como en los la Red de Transportes de París (RATP). El tráfico se ha visto, como se temía, seriamente alterado durante todo el día causando retenciones en las entradas de París y obligando a los franceses a diseñar todo tipo de estrategias para llegar a sus puestos de trabajo. El metro de París circuló por la mañana algo mejor de lo previsto y también los autobuses, que registran un 15% de tráfico frente al 10% que se barajaba. Los autocares que trasladan a los viajeros a los aeropuertos de Orly y Charles de Gaulle funcionaban con normalidad. En cuanto a las carreteras de acceso a la capital francesa, según el Centro de Información de Carreteras (CNIR), a las 6.30 horas había más de 100 kilómetros de atascos en la región parisina, frente a los 11 que suele haber en un día normal. Sólo circuló un tren de alta velocidad de cada ocho. El Eurostar que une París con Londres lo hizo con normalidad y, de hecho, llegó puntual a su cita en la nueva estación londinense de Saint Pancras Internacional, situada en el corazón de la capital británica. En los Thalys que van de París a Bruselas, Amsterdam y Colonia, el tráfico fue normal pero con retrasos de hasta media hora. Los trenes regionales se vieron muy afectados por la huelga y circuló sólo uno de cada tres. En algunas líneas se han puesto 2.000 autobuses para cubrir los trayectos ferroviarios. En cuanto al tren nocturno, el 'Corail', sólo hay seis de cada diez. Apoyo En la SNCF el paro fue secundado por el 61,5% de los trabajadores, un porcentaje ligeramente inferior al apoyo que tuvo el paro del pasado 18 de octubre, que fue del 73,5%, según la dirección de la empresa. En el caso de la RATP, la movilización fue secundada hoy por el 44% de los asalariados, frente al 58% que registró en octubre el llamamiento de los sindicatos. Paralelamente, un gesto del principal sindicato francés, la Confederación General del Trabajo (CGT), mostrando su disposición a abrir negociaciones "tripartitas" --Gobierno, sindicatos y empresas-- en el seno de las compañías afectadas por los regímenes especiales de jubilación, abría la expectativa de una solución rápida del conflicto, la principal aspiración en estos momentos del Ejecutivo de François Fillon. Anoche mismo, pocas horas después de iniciado el paro, el primer ministro pedía al titular de Trabajo, Xavier Bertrand, recibir cuanto antes al resto de los representantes sindicales a la vista del primer síntoma de apertura en la CGT. Y el ministro se dedicó durante toda la mañana a reunirse con ellos antes de dirigirse al Elíseo para informar al presidente Nicolas Sarkozy del resultado de esta ronda de contactos. Sarkozy consideró después de escuchar al ministro de Trabajo que había una "oportunidad" para superar el conflicto y pidió a Bertrand enviar en las próximas horas una carta a las organizaciones sindicales proponiéndo un método de negociación. "No estamos en una lógica únicamente de enfrentamiento, estamos en una lógica de negociación. La cuestión es sobre qué vamos a trabajar a lo largo de esta jornada", declaraba tras su encuentro con el ministro el secretario general de la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT), Jean-Louis Malys. Por su parte, la presidenta de la SNCF, Anne-Marie Idrac, saludó que la CGT haya aceptado finalmente negociar porque "no hay otra salida" más que la de la negociación en la empresa. A la tesis de la CGT se han unido el resto de las formaciones sindicales salvo Sud Rail y Fuerza Obrera (FO), cuyo secretario confederal, Bernard Devy, dijo ser contrario a la propuesta lanzada por la CGT aunque admitió que el hecho de que el Gobierno esté dispuesto a negociar es un signo "favorable".





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