La prepotencia de la que está haciendo gala el alcalde de Vigo, Abel Caballero, está cabreando a propios y extraños. En Ferraz no ven con buenos ojos que a tres meses de las elecciones se abra una brecha entre el alcalde y buena parte de las asociaciones cívicas y empresariales. Y es que Vigo es la ciudad con más habitantes de Galicia y sus votos pueden decidir dos escaños cruciales dado lo ajustado de la votación. Y con un pontevedrés como Antón Louro de cabeza lista, las expectativas no son nada halagüeñas.