La ex presidenta filipina Corazón Aquino, cuya derrota de uno de los dictadores más corruptos del siglo XX la convirtió en icono de la democracia en todo el mundo, padece de cáncer de colon, ha dicho su familia. Aquino, de 75 años, fue diagnosticada con la enfermedad hace apenas dos semanas y ya está siendo tratada con quimioterapia, expresó su hija Kris en un emotivo discurso en la televisión nacional. Conocida como Cory para millones de filipinos, Aquino fue presidenta entre 1986 y 1992. Pero es recordada como la delgada mujer vestida de amarillo que lideró hace más de dos décadas la 'Revolución del Pueblo' que derrocó al dictador Ferdinando Marcos. Los tumultuosos acontecimientos de aquellas semanas en 1986, que culminaron cuando hasta un millón de personas, blandiendo rosarios y flores, detuvieron tanques que avanzaban hacia los rebeldes del Ejército respaldados por Aquino, se convirtieron en una revolución de cuento de hadas que atrapó al mundo. Cuando los desconcertados Marcos y su esposa, Imelda, huyeron de la nación, desataron un conmovedor antecedente para los disidentes en todas partes, desde Sudáfrica a Sudamérica y Pakistán. Aquino fue considerada una Juana de Arco moderna. Tomó el testigo de su marido asesinado Pero fue una líder reticente desde el comienzo, despojándose del delantal de ama de casa sólo después de que su esposo, Benigno, fue asesinado en el aeropuerto internacional de Manila a su regreso del exilio desde Estados Unidos. Inevitablemente, su presidencia fue menos exitosa que la revolución, con una serie de intentos de golpe de Estado por parte del Ejército manteniendo paralizada a la administración. Aquino fue muy elogiada por su coraje, pero raramente pareció ser capaz de dominar el país. "No siempre he ganado, pero (...) nunca evadí una batalla," dijo en 1992, antes de entregar el poder a su sucesor, Fidel Ramos. Lo que sí hizo Aquino fue supervisar la redacción de una nueva Constitución, que, entre otras cosas, limitó la duración del mandato del presidente a seis años. Nacida el 25 de enero de 1933 en una de las familias más ricas del país, los Cojuangcos, Aquino creció en un mundo de opulencia y política, siendo hija de un hombre que fue tres veces congresista. Se casó con uno de los políticos más prometedores del país, y tuvieron cuatro hijas y un hijo antes de que él fuera encarcelado por Marcos. En 1980 fue puesto en libertad y se exilió en Estados Unidos, pero fue asesinado a su regreso, tres años después.