Los alcaldes socialistas de Lugo y Santiago, Orozco y Bugallo, respectivamente, están que trinan contra la conselleira de Vivenda por el dichoso decreto de habitabilidad. Y es que los concellos sobreviven, económicamente hablando, de los impuestos que origina la construcción de viviendas. Y entre la crisis, la ley de los quinientos metros y el decreto de habitabilidad no hay quién ponga un ladrillo. Orozco y Bugallo se lanzaron en tromba contra el "taboazo" y pidieron el respaldo de la FEGAMP. A su presidente, el alcalde de Ames, y a uno de sus vices, el alcalde de Lalín, les faltó tiempo para sumarse a las críticas y traducirlas en un contencioso administrativo contra Vivenda. La denuncia va a traer cola y Touriño y Quintana van a tener que recetar tranquimazin a sus huestes no vaya a ser que la legislatura se acabe antes de lo previsto.