Don Carlos no para de trabajar ni cuando se va de cena con los amigos. Ocurrió en el Pazo de Vilaboa en una fiesta gastronómica organizada por el ilustre Hevia. El líder del PP coruñés se pasó la velada yendo de mesa en mesa saludando a los comensales y haciendo campaña. Le faltó repartir puros, parecía el novio en el día de la boda. El alcalde Losada mientras tanto recibía las bofetadas dialécticas de Paco Vázquez que lo humilló en público y lo desheredó, políticamente hablando. Vázquez, por cierto, nombró como sucesor de su coruñesismo a Méndez Romeu. Don Javierito tiene menos futuro que el AVE gallego de Magdalena Alvarez.