La culpa no fue del "cha cha cha" si no de las cisternas en las que se transportaba el aceite de girasol. Y es que dichos recipientes pasaron de almacenar productos tóxicos a transportar aceite de girasol. De ahí la contaminación. Y no es la primera vez. Es más, hace meses tales hechos se denunciaron en el Parlamento sin que se hayan tomado medidas.