Los carcas del PP coruñés vuelven a la carga. Se reunían la pasada tarde, entre lusco y fusco más bien, para diseñar su estrategia de cara al congreso provincial de finales de mes. Su objetivo es cargarse a Negreira. Nada menos. Alucinan en colores o viven en otra galaxia, lo cierto es que no se han enterado todavía de que lo de don Carlos está atado y bien atado. Otra cosa es que los Koskas, las Rositas y los Tahoces no tengan su minuto de gloria, sobre todo si el resto no mueve un dedo por impedirlo, y salgan elegidos compromisarios. Quién ya se ha desmarcado del clan ha sido Miguel Reviejo, que conste.