La llamada, por algunos, generación perdida quiere reclamar su cuota de protagonismo en el PP. Tanto es así que están pensando seriamente articular una candidatura alternativa a la de Rajoy. Son todos cuarentones, sobradamente preparados y con gran experiencia política. Los Hernando, San Gil, Arístegui y compañía podrían convertirse en la cara b del PP de Rajoy. Tienen un problema, carecen de territorio y de poder regional salvo que Esperanza Aguirre los adopte a todos.