En el fondo es lo que hay. Mayor Oreja es el ventrílocuo que mueve los muñecos y Jiménez Losantos el narrador. El señor Oreja sabe que no va a repetir como candidato a las europeas y se siente agraviado y mueve a sus peones, San Gil, Basagoiti y compañía. Gustavo de Arístegui ve peligrar su chollo internacional ante un crecido Moragas y se suma a la zarabanda y Esperanza Aguirre teme verse desplazada por Gallardón y también se suma al carro. Vamos, resumiendo, que la cosa no va de principios si no de intereses particulares, lícitos pero egoistas. A partir de ahí y con la megafonía de Losantos y su nómina de tertulianos ya la tenemos armada.