En los últimos tiempos las cajas de ahorro han estado en boca de todos ante la, decían, inminente intervención del Banco de España. Al final nada hubo pero la campaña de descrédito, y nunca mejor dicho, surtió efecto. Los directivos de las cajas miran hacia Santander como enclave estratégico de una operación que pretendía el desprestigio de unas entidades que controlan más del 50% del negocio bancario en España.