El Confidencial
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José Manuel López García
Internacional

Más de cien países se comprometen a eliminar las bombas de racimo

Satisfacción relativa, ya que los seis mayores fabricantes del mundo no participaron en la conferencia de Dublín

29-05-2008

Los representantes de más de 100 países han acordado un tratado preliminar para prohibir las bombas de racimo y destruir los arsenales respectivos en ocho años. El convenio, destinado a eliminar los proyectiles que crean campos minados, fue la culminación de más de un año de negociaciones, que comenzaron en Noruega y concluyeron en los últimos 10 días en Dublín. Las naciones podrían firmar el documento final en diciembre en la capital noruega de Oslo. Los proyectiles de racimo han sido utilizados en diversos conflictos en el mundo, de Vietnam a Irak, para contener a las fuerzas enemigas con las decenas o centenares de explosivos que arroja cada bomba. El anteproyecto del tratado -obtenido por The Associated Press- declara que los países firmantes se comprometen a "nunca usar bajo ninguna circunstancia las municiones de racimo" ni "crear, producir, o adquirir, almacenar, retener o transferir a nadie, directa o indirectamente, municiones de racimo". Irlanda y otros de los principales países promotores planean presentar el tratado el viernes una vez que sea traducido a varios idiomas. El canciller irlandés, Micheal Martin, dijo que en la reunión participaron 111 naciones y que todas apoyaron el anteproyecto, que calificó como "una contribución verdadera al derecho humanitario internacional". Ausencia de los mayores fabricantes Consideró que un respaldo mayoritario de la comunidad internacional presionaría a los mayores fabricantes de las bombas de racimo -Estados Unidos, Rusia, China, Israel, India y Pakistán- para que dejen de utilizarlas. Esos seis países no participaron. En Londres, el primer ministro británico, Gordon Brown, dijo que el tratado era "consistente con los intereses y valores británicos, y hace del mundo un lugar más seguro". Brown ayudó a agilizar el tratado cuando horas antes anunció que Gran Bretaña dejaría de usar dos bombas de racimo, una de origen israelí y otra estadounidense. Sin embargo, el borrador del tratado contiene algunas concesiones planteadas por Estados Unidos, como permitir que los países firmantes mantengan la cooperación militar con las naciones ajenas. El efecto de estas bombas ha resultado devastador tanto durante los conflictos como después, con miles de civiles lesionados al detonar los explosivos insospechadamente.





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