Algunos le llaman "Abelín el fantástico" y no es para menos. De su paso por el puerto de Vigo quedan maquetas y sueños faraónicos. Nada más. Y en el ayuntamiento sigue el mismo camino. Vendió la moto de la Universiada como si de ello dependiera el futuro de la ciudad y ha quedado a culo pajarero. Después se arrogó el poder de vetar a la futura presidenta de la Zona Franca y el pasado viernes fue confirmada por el Consejo de Ministros. Y encima tiene a sus socios del BNG más quemados que la moto de un hippy. En fin, un dechado de virtudes.