Los empresarios son pájaros de vuelo fácil. Y sobrevuelan los horizontes políticos con una destreza propia de las rapaces más audaces. Y si estos últimos tres años piaban por los cielos del bipartito, hoy vuelven a anidar en arboledas más conservadoras. Soplan vientos de crisis y se tiende a conservar lo que se tiene y no a exponerse a nuevas aventuras. Ya me entienden.