“Basta con contemplar os ataques inxustificados e a saña do PP e dos poderes tradicionais deste país contra o BNG para darse conta de que os cambios foron enormes”. De este modo enfocó el candidato nacionalista a la Presidencia de la Xunta, Anxo Quintana, el mitin más enérgico de lo que llevamos de campaña, tanto entre oradores como entre los volcados asistentes, y acusó al PP de haber pasado en la recta final de campaña de las “mentiras” a las “malditas mentiras”.
“Decía o escritor que hai tres tipos de mentira: a mentira, a maldita mentira e as estadísticas”, expuso, para resaltar que el PP recurrió primero a las estadísticas –-las de los parados, convertidos en “números” y tratados “con desprezo”--; después a las “mentiras” --destinadas a desmovilizar el voto-- y finalmente, a las “grandes mentiras”.
En este sentido, el candidato acusó a los ‘populares’ de “converter a campaña electoral na campaña de difamación, do insulto, da ofensa á vida persoal e dos paparazzi” y recriminó a Alberto Núñez Feijóo que no acuda a debatir, ya que así podría preguntarle “se aínda ten tempo para campaña despois de ter que aturar toda unha trama de corrupción que vai implicar a todo PP e chegar a vostede mesmo”.
Quintana acusó al PP de querer que el BNG hubiese actuado en el Gobierno como un ‘partido bonsai’, cuya existencia se toleraba para dar cumplimiento al pluralismo ideológico pero que se volvió peligrosa cuando el bonsai “medrou, as raíces romperon o testo onde o tiñan confinado, e cometeu a herexía de decirlle ao resto das plantas que a terra é para quen a traballa”.
“UNHA XERACIÓN EN LIBERDADE”
Ante casi 2.000 personas reunidas en un pabellón coruñés, Quintana aludió al logotipo del BNG para señalar que, si alguna vez se planteasen cambiarlo, lo harían para introducir “un corazón, o daqueles galegos que lle queren a Galicia antes que a calquera cousa”. El candidato pidió el voto porque “precisamos catro anos máis para que os cambios que iniciamos cobren solidez” y defendió que su ilusión era que “unha xeración de galegos poida criarse nun país en liberdade e con respecto a si mesmo”.
Frente a su deseo, lamentó que haya quienes “queren cortar o nacemento desa xeración”, que se siente gallega y ve en ese sentimiento el modo de sentirse “cidadá do mundo”. Así, proclamó que no se “doblará” y hará frente a quienes “queren cortar o periplo que iniciamos hai tres anos e medio”. Ante un público entregado, se refirió a las críticas actuales con un “Queriamos unha forza política propia ao igual que Euskadi e Cataluña? Pois no pecado vainos a penitencia”.
Quintana, que volvió a mostrar la papeleta del BNG, proclamó que lo que está en juego el día 1 es, o “entregarlle o Goberno de Galicia a aqueles que non cren en Galicia” o votar al BNG para que “goberne para a xente”. Entre los reproches a Feijóo incluyó también su “fanatismo ideolóxico” respecto a las galescolas, señalando que su destrucción supondría “mandar á ruina” muchos puestos de trabajo.
GOLPISMO MEDIÁTICO
Oradores y simpatizantes sacaron su ‘rabia’ frente a las acusaciones agudizadas en el día de hoy. Carlos Aymerich parafraseó la emblemática canción de la Revolución de los Claveles –‘Grandola, vila morena’- para señalar que “por primeira vez é o pobo quen máis ordena” y para sentenciar que frente “aos aproveitados de sempre”, llegó el BNG “e mandou parar”. “Non van poder con nós”, sentenció. Por su parte, la número dos por A Coruña, Ana Pontón, afirmó que “máis que unha campaña electoral, isto empeza a parecer golpismo mediático”, y subrayó que “non van conseguir os seus obxectivos”. “Imos responder como se responde en democracia, votando polo BNG o próximo 1 de marzo”, proclamó, ante un auditorio que prorrumpía continuamente en gritos de ‘BE-eNE-GA’.
A la puerta del pabellón protestaban un grupo de vecinos de Muxía y Vimianzo, que piden que se reactive el proyecto de instalación del parque eólico en la zona, paralizado por Patrimonio desde hace nueve meses por su proximidad a uno de los Caminos de Santiago. Según señalan, el proyecto llevaría carga de trabajo a una zona necesitada y, además, posibilitaría el cobro del 80% del dinero restante de las expropiaciones.
“YES, WE QUIN”
En el día de su cumpleaños, Quintana recibió el aplauso y los gritos de “presidente, presidente” de un auditorio volcado con él. Y como regalo extra, el teniente de alcalde de A Coruña, Henrique Tello, lo obsequió con un dibujo de Antón Lezcano que, siguiendo el estilo Obama, dejaba leer “Yes, we Quin”.