El Partido Popular está ya metido de lleno en la “reconquista” de la Xunta. Antes de ponerse manos a la obra, el presidente electo, Alberto Núñez Feijoo, fue aclamado en Madrid por sus compañeros del Comité Ejecutivo Nacional. Horas antes, en una entrevista en Punto Radio, el popular reiteraba su compromiso de reducir a diez el número de consellerías del gobierno gallego, y también señala que recortará los altos cargos de la Xunta, comenzando por las delegaciones provinciales de las consellerías, actualmente 52, que se verán reducidas a cuatrp. Según Feijóo, todo lo que se financia con fondos públicos tiene un plus de obligación en lo que se refiere a reducción de gasto, de ahí su apuesta por la austeridad.
Una austeridad que se aplicará a él mismo cuando sea oficialmente presidente de la Xunta, ya que Feijóo tiene previsto vender el Audi de su antecesor, el socialista Pérez Touriño, y adquirir un coche oficial más asequible, un Citroën. La marca no ha sido elegida al azar, sino que Feijóo quiere así mostrar su compromiso con la factoría viguesa de Citroën, que lo está pasando mal debido a la crisis, y de la que dependen 40.000 familias. “Espero que cuando llegue, la factoría me facilitará un Citroën y después se lo pagaremos”, aclaró el líder popular.
Feijóo se ha referido además al idioma. El popular aseguraba estos días que en cuanto esté en el gobierno derogará el polémico decreto del gallego, que obliga a impartir la mitad de las asignaturas a los estudiantes en lengua gallega. Según el popular, hasta hace poco Galicia vivía una situación de bilingüismo cordial, hasta que comenzaron a abrirse expedientes en centros educativos por motivos lingüísticos. Algo que el PP, dice, no está dispuesto a permitir. Además, quiere saber qué piensan los padres gallegos sobre este asunto, y qué asignaturas quieren que sus hijos reciban en gallego. Para ello, en las solicitudes de plazas en colegios para el próximo curso los padres podrán opinar sobre qué materias prefieren que se impartan en gallego y cuáles en castellano.
Núñez Feijóo asegura que cuando esté en San Caetano evitará por todos los medios que se le suba el poder a la cabeza. Si esto sucediera, pide que los gallegos, que han depositado en él su confianza, le den un toque de atención. Es consciente de que el encargo de gobernar es un “préstamo, y como todos los préstamos tiene un plazo de vencimiento”. El líder del PPdeG recuerda además que entre sus compromisos figura el de llevar el nombramiento del director de la CRTVG al Parlamento.
Feijoo celebra especialmente que los resultados electorales obliguen a los nacionalistas a abandonar el gobierno de Galicia, y recuerda que, aunque las encuestas no eran favorables hacia el PPdeG, se han volcado de lleno en la campaña, algo que ha obtenido su recompensa en las urnas.
El popular asegura que tenían claro que debían mantener los escaños de Lugo y Ourense, y conseguir al menos uno más. El gran reto para estos comicios, asegura, era llegar a los votantes de las grandes ciudades. Núñez Feijóo señala además que los 39 diputados que ha obtenido el PPdeG eran, precisamente, los que él marcó en sus objetivos, antes de las Navidades. En su propio equipo había escépticos, pero el líder de los populares gallegos asegura que él sabía que “el PP está enraizado en la sociedad gallega” y que sólo faltaba que el partido pasara del ámbito rural en el que nació a “interpretar la realidad urbana”.