La pluviometría de este invierno, que ha elevado los niveles
de agua en el subsuelo, y la compleja geología de las pizarras fracturas han
sido las principales causas de la rotura parcial de un talud de la A-6 y los
desprendimientos. Así lo contempla el Gobierno central, que informa mediante un
comunicado sobre el inicio de los trabajos para reparar estas incidencias en el
kilómetro 418 de esta vía, a su paso por la provincia de León.
Hasta el momento se ha actuado blindando la cabeza del deslizamiento al agua,
mediante el hormigonado de caminos y zonas de posible infiltración de
escorrentías. En todo caso, se ha diseñado un proceso de reparación del talud
que contempla diferentes fases. La primera es afianzar la cabeza del
deslizamiento para evitar su progresión. Estos son los trabajos que se efectúan
en la actualidad, y que irán seguidos de una segunda fase, en la que se iniciará
el descabezado del talud en bancadas que son reforzadas, sostenidas y drenadas.
El tercer paso es construir una estructura de protección de ambas calzadas,
cubriendo las mismas a efectos de evitar eventuales incidentes de explotación, y
luego se entrará en la fase de extensión de la instrumentalización y
auscultación. Se trata de acciones que suponen una especial dificultad, según el
Gobierno, por lo que aunque se trabaje en turnos continuados los rendimientos
serán bajos por el carácter secuencial de cada fase de reparación. Las
condiciones meteorológicas, además, podrían conllevar la necesidad de efectuar
restricciones en algunos tajos más complejos por razones de seguridad y salud.
En la actualidad trabajan en la zona los equipos de la conservación integral
del tramo y está previsto que mañana se incorporen las primeras máquinas de
movimiento de tierras a la cabeza del talud. Para garantizar la seguridad, se ha
implantado un desvío de tráfico en ambos sentidos de la autovía del Noroeste
(A-6) entre los puntos kilómetros 415 y 420, entre Trabadelo y la Portela de
Valcare, en León.
Por el momento se están evaluando las causas de los desprendimientos a
efectos de llevar a cabo las reparaciones que resulten precisas en el tramo
afectado, que fue puesto en servicio en julio de 2002. El talud afectado fue
construido entre 1999 y 2002, es el de mayor superficie y altura de toda la
autovía. Desde la puesta en servicio y hasta la fecha, no se habían producido
incidencias en la explotación de este talud.
Fue el pasado 20 de febrero cuando los servicios de conservación del
Ministerio de Fomento detectaron algunas grietas en una parte de la coronación
del talud existente en la margen derecha de la A-6, en su punto kilométrico 418.
El movimiento evolucionó durante el sábado 21, por lo que esa tarde se procedió
por motivos de seguridad al cierre de la autovía en ambos sentidos de
circulación, implantándose un desvío a través de la N-VI, decisión coordinada
con las delegaciones del Gobierno de Castilla y León y Galicia. Desde esa fecha
el desvío funciona con normalidad y tiene una intensidad de 9.000 vehículos al
día, con un 27% de pesados.