BNG y PSdeG han puesto fin a su acuerdo de gobierno en Noia. Es el primer bipartito que se "deshace" tras el 1-M, aunque el alcalde socialista, Rafael García Guerrero, desvinculó esta decisión de los resultados electorales. Tras
retirar las competencias de Urbanismo al edil del BNG Xosé Bernardo
Castro, el alcalde asume el "desgaste" que pueda derivarse de la asunción en solitario
de la gestión del Concello noiés.
García Guerrero afirmó, en declaraciones a AGN, que no se planteó la
decisión de la retirada de competencias desde una perspectiva política
sino desde la "asunción de responsabilidades para dar solucións aos
problemas dos cidadáns". En este sentido, recordó que Noia estaba
sufriendo unos altos índices de paro en el sector de la construcción
mientras sus socios de gobierno nacionalistas mantenían "proxectos
bloqueados sen darlles licencia". "O problema non é se PSOE e BNG se levan ben", proclamó el alcalde
del municipio coruñés, que manifestó desconocer si los ediles del BNG
"dimitirían" o cuales serían las medidas tras el nuevo escenario
municipal, "remodelado".
Desde el BNG, su portavoz en el Concello, Bieito González, acusó a Rafael García
Guerrero de romper "de forma unilateral" el pacto de gobierno suscrito en
junio de 2007, criticando que lo hubiese hecho sin "consultar con nós". Según señaló González, "no pacto quedaron claras
cales eran as competencias de cada un", por lo que la decisión del regidor de
retirar las competencias de Urbanismo, Vivienda y Suelo a los nacionalistas
supone que el PSdeG "rompe o acordo de goberno".
El PSdeG queda ahora en minoría
al frente del Concello. Según informó Bieito González, los nacionalistas tienen previsto reunirse en
la tarde-noche de mañana, jueves, para informar a la militancia de lo sucedido y
evaluar las medidas a seguir, formalizando en cierto modo la ruptura del acuerdo
municipal.
Desde el grupo municipal del BNG critican que Rafael García Guerrero y el
grupo socialista "antepoñan os seus propios intereses" al acuerdo y sostienen
que los argumentos facilitados por el regidor para justificar la retirada de
competencias "non son de recibo", aludiendo a la intención del regidor noiés de
querer romper desde hace tiempo el acuerdo de gobierno.
La crisis se disparó tras el último pleno ordinario del Concello de Noia, el
pasado 6 de marzo, en el que el BNG votó en contra -al igual que el PP- de la
primera fase del plan de saneamiento da Noia, que tiene un presupuesto de algo
más de tres millones de euros y que los socialistas querían aprobar antes de que
se produjese el cambio de gobierno.
"PP e BNG acordaron cos votos en contra do PSdeG deixar o tema pendente
porque non lles gustaba a obra", señaló el regidor socialista, quien ofreció
ayer una rueda de prensa en la que informó de la retirada de las competencias de
Urbanismo, Vivenda e Solo al concejal del BNG Xosé Bernardo Castro Campos,
argumentando que su decisión obedecía a los intereses de la ciudadanía.
El reparto de concejales en el Consistorio noiés es el siguiente: el PP
cuenta con ocho, el PSdeG con seis y el BNG con tres. Los resultados de las
municipales permitieron un gobierno de PSdeG-BNG tras la victoria lograda en los
comicios anteriores por el PP. Con lo sucedido, Noia se convierte en el primer
concello en el que se rompe el pacto de gobierno PSdeG-BNG tras las elecciones
autonómicas del 1-M.