La Fiscalía de Pontevedra retiró la acusación de asesinato contra Carlos Montoto, uno de los
implicados en el crimen de Dornelas (Silleda), después de que no
pudiese desacreditar la coartada del acusado, ratificada aunque con
ligeras imprecisiones por varios de los testigos que prestaron
declaración en el juicio, a la hora en el que según los forenses se
cometió el doble asesinato.
Según indicó durante sus conclusiones el fiscal del caso, Pablo
Varela, “no se puede asegurar que Carlos Montoto estuviese en el lugar”
durante la muerte de Santiago Mondragón y Víctor Manuel González,
aunque aseguró que como demuestra los restos de ADN hallados en un
guante de goma, sí ayudó a los otros dos acusados a ocultar los
cadáveres, por lo que finalmente se le imputa un delito de
encubrimiento para el que solicitan cinco años y medio de prisión.
Para los otros dos acusados, Juan Manuel Rey y Juan José Bértolo, la
Fiscalía mantuvo la petición de 42 años de cárcel para cada uno por dos
delitos de asesinato y un delito de tenencia ilícita de armas, al no
tener dudas de que ambos fueron los autores materiales del crimen, ya
que estaban juntos el día de los asesinatos, y que “quedaron con las
víctimas en Vilagarcía y los llevaron a Silleda en donde les dispararon
y les mataron”.
Varela aseguró que el móvil del doble asesinato fue el negocio de
compraventa de coches de alta gama que tenía uno de los acusados, Juan
José Bértolo, “un negocio oscuro y extraño” que se servía de los
vehículos que le llevaba Víctor Manuel González, que ocasionó entre
ambos una “importante” deuda económica y que además “se movía en el
mundo de las drogas que es lo que está en el fondo de la cuestión”.
“Eso no es hacer negocios con cualquiera, ya que las deudas no se
liquidan en un juzgado, sino a sangre”, afirmó el fiscal, que indicó
que las numerosas imprecisiones de los testigos durante el juicio se
deben a que “ha pasado mucho tiempo desde los hechos”, lo que no ha
impedido dijo comprobar la falsedad de la coartada de Juan Manuel Rey y
Juan José Bértolo, señalando de este último que es “el rey del no me
acuerdo”.
ACUSACIONES MUTUAS DE LAS DEFENSAS
Por su parte, la defensa de Juan José Bértolo, quien reconoció que
lo único que hizo fue guardar el arma homicida porque así se lo
pidieron, acusó a los abogados de los otros dos acusados de preparar
juntos el juicio para incriminar sólo a su cliente, aunque reconoció
que éste tiene “mucha vinculación con los hechos” como la pistola, las
llamadas telefónicas entre ellos, los restos de pólvora en las manos o
los guantes con su ADN.
En relación a la supuesta deuda económica por la venta de coches, el
letrado se preguntó por qué no se presentaron en el juicio los
albaranes o facturas de esas transacciones, y reiteró que la coartada
de su cliente, quien afirmó haber estado con su novia hasta más allá de
las seis de la tarde, hora estimada de la muerte de ambas víctimas,
impide que fuese el autor material de los hechos.
Mientras, el abogado defensor de Carlos Montoto insistió en que su
cliente es inocente y que no tenía ningún móvil para acabar con la vida
de estas dos personas “a pesar de que en un intento desesperado el
abogado de Bértolo hable de asuntos de drogas, cuando ninguno de los
testigos dijo nada de ese asunto”, y recordó que Montoto no conocía a
las víctimas y que tiene una coartada sólida para el día de los
asesinatos, “aunque nunca negó que después de los crímenes se acercase
al lugar de los hechos”.
Por último, el abogado de Juan Manuel Rey dijo que éste había sido
amenazado por los otros dos acusados para consensuar una versión sobre
lo ocurrido “o lo incriminarían sólo a él” y negó que conociese a las
víctimas, indicando que el único que tenía relación con ellas era otro
de los acusados, Juan José Bértolo.
Con estas conclusiones se puso el punto y final a la tercera y
última jornada del juicio contra estos tres hombres, ya que a partir de
mañana por la mañana será el jurado el que deba comenzar con las
deliberaciones para alcanzar un veredicto.