Los incendios que afectaron a Galicia en 2006 -especialmente la oleada registrada entre el 4 y el 15 de agosto- provocaron pérdidas económicas de entre 248 y 336 millones de euros, tal como refleja un estudio elaborado por el Centro de Investigación Económica y Financiera (CIEF) de Caixa Galicia. En él se recoge la repercusión que tuvo esta catástrofe sobre sectores como el turismo o la producción forestal, así como los daños causados en el ámbito patrimonial o en el medioambiental.
El estudio, titulado 'Valoración de los daños ocasionados por los incendios forestales de Galicia en el año 2006', forma parte de una publicación sobre el potencial de los espacios rurales gallegos desde una perspectiva económica. Sus dos autoras, María Loureiro y Melina Barrio, consideran "indispensable" obtener una estimación de lo que costó aquella catástrofe "para así poder guiar mejor futuras intervenciones y políticas forestales" contra esta lacra.
La producción de madera es la actividad que resultó más dañada por los cerca de 2.000 incendios forestales contabilizados durante esa quincena. El informe sostiene que las pérdidas derivadas de la masa forestal quemada superan los 80,4 millones de euros. Y es que de las 93.888 hectáreas que ardieron ese año en Galicia, más de 54.000 hectáreas se corresponden con superficie arbolada.
Junto a esto, el estudio de Caixa Galicia sitúa las pérdidas por la desaparición de biomasa en un importe de entre 43,5 y 87,1 millones de euros. Aunque se trata de una importante y "significativa" fuente energética en el rural gallego y por eso "es necesario valorarla", la cantidad oscila porque "no toda la biomasa podría haber sido extraída para su uso energético". Con todo, el informe recuerda que el fuego arrasó en 2006 más de 1,6 millones de toneladas de biomasa en los montes gallegos.
Además, el coste de los daños derivados de la emisión de dióxido de carbono asciende a una cantidad entre los 39,3 y los 68,4 millones. Esta cifra se calcula tras estimar que la quema de superficie rasa generó 890.600 toneladas, lo que supuso una emisión a la atmósfera de 2,3 millones de toneladas. A esto se le une las pérdidas por la capacidad de fijación de dióxido de carbono que tenían los árboles quemados, que superan los 4,3 millones de euros.
AFECTACIÓN AL TURISMO Y EL PATRIMONIO
El informe del CEIF también incide en la afectación que provocó la oleada de incendios forestales en el sector turístico, una actividad que representa el 12 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de la comunidad.
En el supuesto de que Galicia hubiese recibido en 2006 los mismos viajeros que el año anterior, las pérdidas en el hoteles, turismo rural y cámpings rondarían los 8,5 millones de euros, la mayor parte en el mes de agosto. En caso de haberse producido un incremento de turistas similar al de años anteriores, las pérdidas se elevan hasta los 24 millones.
Pero el estudio de Caixa Galicia también tiene en cuenta los 6,2 millones de euros de pérdidas patrimoniales, en los que figuran los daños en infraestructuras agrarias -deterioro de firmes, cierres o señalizació- y también en explotaciones agroganaderas, como cultivos, animales e instalaciones.
COSTES EXTRAORDINARIOS Y SIN CALCULAR
Finalmente, el informe también contabiliza los 3,9 millones de costes de extinción extraordinarios y los 22,5 millones vinculados a actuaciones inmediatas tras la catástrofe. A todos estos gastos se le unen los 39,3 millones de euros que, según las autoras, es el coste de las "pérdidas de valores de no uso".
En la parte de conclusiones, el informe recuerda que las pérdidas son "muy cuantiosas" ya que superan ampliamente los 90 millones de euros que la Xunta calculó en un primer momento, en un informe elaborado para la Unión Europea. Y además, sostiene que la valoración de la catástrofe podría ser todavía mayor, ya que no se han contabilizado otros aspectos como las inundaciones provocadas por los incendios -especialmente en los municipios costeros- o la atención sanitaria a las personas afectadas.