El portavoz del grupo parlamentario popular, Manuel Ruiz Rivas, defendió la actuación "legal" del diputado Agustín Hernández y acusó a PSdeG y BNG de hacer oposición "antes de tempo" usando "tendenciosamente" actitudes "non cuestionables nin ética nin legalmente". "Parece que neste país nos gusta cuestionar o Estado de Dereito", reflexionó y dijo sentirse "preocupado" por este extremo.
"O que fixo Agustín Hernández estaba plenamente amparado pola lexislación", proclamó Ruiz Rivas para defender, al tiempo, la valía profesional del diputado. "Un profesional como Hernández non abunda nin na comunidade autonóma nin na empresa privada", reflexionó y apuntó que, en consecuencia, lo extraño sería que ninguna firma "o quixera ter nas súas filas".
Más allá, puntualizó que su paso a una empresa con la que mantuvo relación en la Xunta no es cuestionable tampoco desde una perspectiva "moral" cuando, a lo largo de su trayectoria en la Administración autonómica, es probable que "practicamente todas as empresas galegas de certa importancia" fuesen agraciadas con la adjudicación de una obra. Todo ello, justificó, dentro de un proceso de "escrupuloso" respeto a la ley, con su correspondiente paso por un tribunal de evaluación y el control de la Asesoría Xurídica de la Xunta.
Las críticas de PSdeG y BNG han sido contundentes. Desde el Bloque su portavoz parlamentario, Carlos Aymerich, criticó al líder del PPdeG y futuro presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, por pretender "abanderar" la "ética democrática" en Galicia cuando acudirá a su sesión de investidura "con moito que explicar" sobre miembros de su partido que "non son precisamente monumentos á rexeneración democrática" como el diputado Agustín Hernández. Considera el nacionalista que "o PPdeG é un bo reflexo en Galicia do comportamento desta formación no ámbito do Estado, que é un partido metido na corrupción e na colisión de intereses ata o pescozo".
A la postura del portavoz nacionalista, expresada tras el encuentro de la junta de portavoces en el Parlamento gallego, se sumó su homólogo en el PSdeG, Xaquín Fernández Leiceaga, quien aseguró que si Feijóo vende la "ruptura" con el modelo de gestión de Manuel Fraga y el "novidoso" compromiso con la "transparencia", debería "dar explicacións" sobre el caso de Agustín Hernández.
A modo de argumento, el portavoz socialista aseguró que, frente a lo que ayer defendió su jefe de filas, Hernández sí habría actuado de forma censurable al fichar en 2006 por una sociedad integrada en el grupo constructor Puentes y Calzadas, cuando sólo un año antes había adjudicado a esa empresa infraestructuras por más de 30 millones de euros, desde la Dirección Xeral de Obras Públicas. "Existía unha clara incompatibilidade", proclamó Fernández Leiceaca y explicó que, desde el año 1996, existía en España un régimen de incompatibilidades para altos cargos que impide su contratación durante dos años por empresas con las que han tenido vinculación en la Administración. "A novidade que engadiu o actual Goberno é a obriga de comunicar para garantir un maior control", aclaró.
PEDRO PUY, "A DEDO"
Aymerich resaltó que Hernández se encuentra en el mismo "conflito de intereses" que el propio Feijóo, al recibir "regalos multimillonarios" de una empresa -en referencia a Citroën- que tiene una relación habitual con la Xunta. "¿Onde está a obxectividade e a defensa dos intereses xerais? ¿Alguén é tan inxenuo para pensar que se hai que adxudicar unha obra e Hernández é conselleiro, non van pesar nada os seus vínculos con esta empresa? ¿E se Feijóo ten que autorizar un ERE de Citroën?", se preguntó el nacionalista.
Con todo, las críticas de Aymerich superaron ampliamente las informaciones publicadas sobre Hernández, un caso que, a su juicio, deja en entredicho a Feijóo y da la razón a dos refranes populares: que "a mentira ten as patas curtas" y que "antes se pilla a un mentiroso ca un coxo".
En este contexto, el portavoz nacionalista aludió a la campaña electoral de las autonómicas en la que, a su juicio, el jefe de filas del PPdeG "mentiu e difamou canto quixo" para después aparecer como abanderado de la "rexeneración política" gallega. Además, enumeró un listado de actuaciones "cuestionables" que limitan la capacidad de Feijóo para aspirar a ocupar ese puesto y que afectan a varios de los nombres que suenan como posibles conselleiros en el nuevo Gobierno.