Este miércoles ha comenzado en la Audiencia Provincial de A Coruña el juicio contra Iria Ibón Crespo, la joven de 26 años acusada de haber matado a una anciana y haber acuchillado a otra mujer en julio de 2007 en el barrio coruñés del Agra do Orzán. La primera en declarar ha sido la acusada, que ha asegurado no recordar con claridad nada de lo sucedido.
La mujer ha declarado que el día de autos acudió al poblado de Penamoa y consumió pastillas tranquilizantes, cocaína y heroína. Tras esto admite haber cogido un objeto cortante de una de las chabolas y haber vuelto a bajar a la ciudad. Después sólo recuerda que forcejeó con una mujer en un portal para quitarle el bolso y que más tarde ésta cayó en las escaleras. Recuerda también que había sangre, pero no haberle clavado el cuchillo que supuestamente llevaba.
Así describe Ibón las circunstancias que presuntamente rodean el homicidio de Rocío Ana Santiago, una mujer de 74 años que el 24 de julio de 2007 apareció muerta en su portal de la calle Páramo, con dos heridas de arma blanca en el cuello, y por cuya autoría se detuvo días más tarde a la ahora acusada.
A la joven se le imputa también un segundo crimen, la agresión a otra mujer en otro portal cercano, en la calle Francisco Añón, y apenas unas horas después. En este caso, y según ha declarado en el juicio la propia víctima, Visitación Fisteu, de 55 años, una mujer a la que ha identificado como Iria Ibón la asaltó por la espalda, dándole varias cuchilladas, tirándola al suelo y llegando a morderle en la cara, con el objeto de que le revelara cuál era su domicilio. La víctima se habría librado del ataque al tirar lejos su cartera, que la atacante fue a recoger, momento en que Visitación aprovechó para escapar.
En relación con estos hechos, Iria Ibón ha declarado no recordar “nada”. Tampoco recuerda haber vuelto a Penamoa, aunque "imagina" que sí lo hizo, ni haber confesado a un hombre que había tenido un problema con una anciana a la que podría haber matado, tal y como declaró con anterioridad un testigo.
Según la acusada, su último recuerdo es haber regresado junto a su pareja y haberse montado en el coche para irse de la ciudad, tras lo que pasó unos días viajando por Galicia hasta que fue detenida en Ourense. Ha confesado que durante ese tiempo "tenía sospechas" de que en su visita a Coruña "había hecho algo mal" y que al enterarse por la prensa de lo sucedido en el barrio del Agra "supuso que algo había hecho".
En su declaración, Ibón también ha explicado que consume hachís desde los 15 años, cocaína desde los 16 y que se enganchó a la heroína con 20. Ha asegurado además que en el momento de los crímenes había bajado un poco su consumo habitual, de unos 4 ó 5 gramos diarios, por que a su pareja no le gustaba que se drogase, pero que seguía necesitando consumir y que en esa ocasión lo había hecho.
El consumo de drogas y la pérdida de control que producen ha sido el argumento que ha tratado de esgrimir su abogado, que defiende que Ibón no cometió ningún delito penal porque tenía "la voluntad anulada por el consumo de estupefacientes".
Sin embargo, tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular han tratado de mostrar que la joven tenía control sobre sus actos. Así lo considera también la víctima que sobrevivió al ataque, que en su declaración ha apuntado que Iria tuvo lucidez suficiente para buscar el lugar adecuado y asaltarla delante de los ascensores y no en la entrada del portal, desde donde podían verlas.
Visitación también ha explicado que la mujer no cesaba de repetirle "en voz muy bajita" que no chillara o la mataría y que se dio perfecta cuenta de que ella tiraba su cartera, por lo que considera que la atacante "sabía lo que hacía". La víctima ha calificado a Ibón como una persona "muy violenta" y ha asegurado que desde el suceso no puede salir sola a la calle, no es capaz de bajar la basura de noche por miedo y está sometida a tratamiento psiquiátrico.
Además de la acusada y la víctima, en la sesión de hoy también ha declarado la pareja de Ibón y el hombre que convivía con la anciana fallecida, además del vecino que encontró el cuerpo y un hombre que trabajaba en un taller cercano al lugar de la segunda agresión y que vio salir de él a una chica de pelo largo, que no ha podido precisar si era Ibón porque asegura que la vio de espaldas.
Además se han escuchado los testimonios del taxista que presuntamente llevó a la acusada de vuelta a Penamoa, del hijo y la nuera de la fallecida y de varios agentes que participaron en la investigación, entre ellos el responsable de elaborar el informe técnico, que ha explicado que en el lugar del homicidio no se pudieron hallar restos fisiológicos o huellas que vinculen a Ibón con lo sucedido.
Tras todos estos testimonios, el juicio ha tenido que ser suspendido porque durante el receso de media mañana el abogado de la acusación particular ha sufrido una caída y ha tenido que ser trasladado a un centro de atención sanitaria por el 061 con una pierna inmovilizada.
Está previsto que este jueves se retome la sesión con la comparecencia de los médicos forenses, por lo que el juicio podría quedar visto para sentencia. El Ministerio Fiscal pide para la acusada 15 años de cárcel por un delito de homicidio y otros 9 por un delito de homicidio en grado de tentativa, además de 5 años por cada uno de los dos robos con violencia. Por su parte, la defensa pedirá la eximente completa y que se absuelva a Ibón de sus cargos. De no ser así tratará de rebajar lo máximo posible el grado de los delitos y la pena impuesta por ellos.